Columna Olor A Dinero
Feliciano J. Espriella
El Evangelio según San Alito: El PRI recupera la “pureza” en Sonora
Lunes 20 de julio de 2026
Jorge Meade llegó a Sonora para proclamar la unidad, la renovación y la fortaleza del PRI. En su relato, Alejandro Moreno es un estratega visionario y el partido que perfeccionó el presidencialismo aparece ahora como defensor de los contrapesos democráticos.
Si alguien pensaba que el PRI era un partido en vías de extinción o con una crisis de identidad, es porque no ha escuchado a Jorge Meade, el enviado del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) que ha llegado a Sonora con una narrativa que roza lo místico. Según Meade, no se puede ni siquiera “pensar en Sonora” sin evocar los “buenos gobiernos del PRI”, esos que, según él, son un activo que los sonorenses están prácticamente “exigiendo” recuperar.
Para Meade, la reciente renovación de la dirigencia estatal no fue un proceso de acuerdos cupulares, sino un milagro de “armonía”, “unidad” y “diálogo” donde todos los priistas, en un arranque de generosidad inédito, pusieron el interés general por encima del personal. Es refrescante ver cómo, desde la perspectiva del CEN, el PRI ha pasado de ser el partido de las tribus en pugna a un coro de ángeles democráticos que ya tiene una dirigencia electa para cuatro años de paz absoluta.
Lo más fascinante de la crónica de Meade es su defensa de Alejandro “Alito” Moreno. Mientras medio país se pregunta por los escándalos del dirigente nacional, Meade lo califica como un hombre “inteligente” que tiene el mapa de la salvación de México en sus manos. Según esta lógica, Alito es el estratega supremo que busca alianzas no por supervivencia, sino por un “compromiso con el pueblo”.
En su papel de “fiscal moral”, Meade se lanza a la yugular de Morena con una falta de ironía que debería ser estudiada en las facultades de ciencia política. Acusa al oficialismo de haber convertido la Cámara de Diputados y el Senado en una “oficialía mayor” al servicio del Ejecutivo, donde no se cambia ni una coma. Es curioso que el representante del partido que inventó y perfeccionó el “carro completo” y el presidencialismo absoluto ahora se desgarre las vestiduras porque “ya perdimos los equilibrios” y se concentra el poder para beneficio propio. Según Meade, el 70% de las modificaciones constitucionales en cinco años son una tragedia, olvidando, quizás, que el PRI solía hacer esas reformas antes del desayuno.
Y por si fuera poco, Meade ya repartió las culpas del futuro. Si el PAN o Movimiento Ciudadano (específicamente Natalia Rivera) no se rinden a los pies de la coalición liderada por el PRI, no es por una diferencia de estrategia, sino porque son “culpables” de servirle a Morena. Para él, el PRI es el “único partido opositor” de verdad, y si los demás no lo entienden, es que están buscando “sus beneficios” y no los de México.
Meade cierra su homilía con una promesa de autonomía para Sonora: “las candidaturas las decidirán los sonorenses”… a menos, claro, que no se pongan de acuerdo, porque en ese caso, el Comité Nacional entrará al rescate para poner orden. Es decir, democracia total, pero con el visto bueno de México por si las moscas.
Por hoy fue todo.
Gracias por su tolerancia y hasta la próxima
