El pájaro pintado

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Columna Olor A Dinero

Feliciano J. Espriella

El pájaro pintado

Viernes 6 de noviembre de 2026

La corrupción debe investigarse y castigarse, pero convertir los vínculos personales, laborales o políticos en pruebas de culpabilidad es otra forma de injusticia. El caso Taddei amenaza con convertirse en una cacería de sospechosos.

En 1965, el escritor polaco-estadounidense Jerzy Kosiński publicó la novela El pájaro pintado (The Painted Bird). En ella, un cazador de aves llamado Lekh captura pájaros silvestres y les pinta las plumas con tintes de colores brillantes. Cuando pasa una bandada de la misma especie, Lekh libera al pájaro pintado. Emocionada por recuperar su libertad, el ave vuela hacia sus iguales para integrarse, pero ellos no la reconocen por su aspecto diferente. La perciben como una intrusa o una amenaza a la uniformidad de la parvada y la atacan a picotazos hasta matarla.

Esta escena me viene a la memoria por el linchamiento —sí, linchamiento— que la oposición, respaldada por buena parte de la comentocracia, pretende hacer de varias personas a quienes vincula con las presuntas acciones de Guadalupe Taddei, recientemente reveladas. Como Lekh con el pájaro, les pintan la etiqueta de “mafiosos” al señalarlos como integrantes de un “cártel” al que bautizaron “cártel Taddei”.

Por Dios, ¿un cártel? No tienen idea de lo que significa; se los explico: “Un cártel es una organización criminal (generalmente trasnacional) formada por una red de células u organizaciones que se alían o coordinan para controlar y monopolizar la producción, transporte, distribución y venta de bienes o servicios ilegales —principalmente drogas, pero también tráfico de armas, personas, extorsión y contrabando— en territorios determinados”.

Hasta Alito Moreno, un hampón de pies a cabeza, cuya riqueza inexplicable solo puede tener origen en la corrupción, se desgañita denunciando al “cártel de Taddei”: “¡Lo que hicieron con el INE no tiene precedente! ¡No puede haber impunidad ante hechos de esta magnitud!”, denunció. Qué cara dura y qué cinismo de quien, creo yo, si no le robó al INE fue solo porque no tuvo acceso a sus arcas.

Y aquí en Sonora, ¿con qué cara los panistas, bajo cuyas siglas se gobernó el estado con la administración más corrupta de que se tenga conocimiento, acusan sin pruebas a personas a quienes el mayor delito que imputan es haber sido impuestas, según afirman sin demostrarlo, por la ex titular del INE o tener algún parentesco con ella, aunque trabajen en áreas de gobierno distintas?

Exigir la renuncia de Neri Ruiz, titular del IEE Sonora solo por haber sido designado por Taddei es una insensatez. ¿Quién en su sano juicio, si es inocente de lo que se le imputa, renunciaría a su sustento para darles gusto a los demás? Y si de verdad es culpable, que lo denuncien y lo demuestren.

Pero eso no es todo. Quieren que se vayan todos los que Taddei haya contratado. ¡Qué absurdo! Hablaríamos de decenas o cientos de personas, incluidas quienes obtuvieron su puesto por méritos propios o por concurso, como Marisa Arlene Cabral Porchas, Vocal Ejecutiva de la Junta Local Ejecutiva del INE en Sonora, a quien conozco desde hace casi tres décadas. Tengo la seguridad de que no tiene nada que ver con lo ocurrido ni se prestaría jamás a un enjuague turbio.

Cabral llegó a su cargo actual mediante un concurso público de oposición del INE, en el que obtuvo los resultados requeridos para la plaza. Al concluir el proceso, los partidos políticos avalaron en la sesión del Consejo General la transparencia del concurso y la solidez de su perfil. Suma 12 años en el instituto, en los que ha combinado el trabajo operativo en territorio con la coordinación técnica en oficinas centrales. Conoce tanto la gestión técnica y diplomática como la operación de las juntas electorales.

Pero, claro, para lincharla, como a los pájaros de Kosiński, primero tenían que mancharla. Por eso le atribuyen un supuesto parentesco con Guadalupe Taddei. Conozco a Arlene desde hace casi tres décadas e incluso existió un vínculo familiar político entre nosotros. Por ese conocimiento cercano, afirmo que la versión difundida sobre ese parentesco es falsa.

Por hoy fue todo. Gracias por su tolerancia y hasta la próxima.

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