Cómo se reparten las pluris

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Columna Olor A Dinero

Feliciano J. Espriella

Cómo se reparten las pluris

Viernes 23 de octubre de 2026

Dedico esta columna, con aprecio, al senador Manlio Fabio Beltrones. En un post reciente en X, borrado poco después, confundió el tema. Le envío un saludo y, parafraseando el refrán: ¿qué le pasa, senador? ¿Tantos años de marquesa y no ha aprendido a mover el abanico?

Va la explicación, con peras y manzanas. Imagine, senador, que la Cámara de Diputados es un salón con 500 sillas. Pero no todas se entregan igual:

300 sillas de mayoría relativa: se disputan en los 300 distritos electorales. Quien obtiene más votos gana el asiento.

200 sillas plurinominales: se distribuyen mediante representación proporcional, en cinco circunscripciones de 40 diputaciones cada una. Buscan que la votación de los partidos también tenga expresión en la Cámara, aunque el sistema no garantiza una proporcionalidad exacta.

1. Cómo se reparten las 200 sillas

Para participar, un partido necesita obtener al menos 3% de la votación válida emitida. Para ese umbral se descuentan los votos nulos y los de candidaturas no registradas.

Después se calcula una base distinta: la votación nacional emitida. Esta excluye también los votos de partidos que no alcanzaron el porcentaje requerido y los de candidaturas independientes.

Sobre esa base se realizan tres operaciones:

1. Cociente natural: se divide la votación nacional emitida entre 200. Es la referencia de votos que “cuesta” una silla.

2. Asignación inicial: se dividen los votos de cada partido entre ese cociente. La parte entera determina las primeras diputaciones que le corresponden.

3. Resto mayor: los lugares pendientes se distribuyen según los mayores residuos de votos no utilizados.

La explicación es sencilla; el procedimiento completo incluye ajustes para respetar los límites constitucionales y distribuir las diputaciones entre circunscripciones. No basta con partir el pastel y repartir servilletas.

2. Los candados de la Constitución

Ningún partido puede reunir más de 300 diputados, sumando mayoría relativa y representación proporcional.

Tampoco puede tener un porcentaje de curules que exceda en más de ocho puntos porcentuales su participación en la votación nacional emitida. Con 30% de esa votación, el límite ordinario sería 38% de la Cámara.

Existe una excepción: ese límite de ocho puntos no se aplica cuando el exceso proviene exclusivamente de sus triunfos en distritos uninominales.

3. Por partido, no por coalición

En la asignación de 2024, los límites se verificaron partido por partido. Esa fue la interpretación que confirmó, por mayoría, la Sala Superior del Tribunal Electoral en el expediente SUP-REC-3505/2024 y acumulados.

Los partidos coaligados conservan sus emblemas y su votación individual. El artículo 87 de la Ley General de Partidos Políticos prohíbe transferirse votos mediante convenio.

Cuando un elector marca varios emblemas de una misma coalición, el sufragio cuenta para la candidatura común. Para contabilizar la votación partidista, esos votos se distribuyen conforme al artículo 311 de la legislación electoral. Esa distribución legal no equivale a una transferencia pactada entre dirigentes.

4. La discusión que sí vale

Queda el argumento de fondo, senador: Morena, PT y PVEM compitieron aliados y terminaron con 364 de las 500 curules: 72.8% de la Cámara.

Cuestionar esa concentración es legítimo. También lo es discutir cómo los convenios de coalición y la atribución de triunfos influyen en la relación entre votos y escaños.

Hubo interpretaciones distintas y votos disidentes. Por eso sería incorrecto presentar el asunto como una cuenta sin controversia jurídica. Pero la mayoría del Tribunal confirmó el reparto por partido y consideró determinante respetar las reglas aplicables a aquella elección.

Se puede cuestionar esa interpretación y proponer otra regulación. Lo que no ayuda es confundir el desacuerdo político con la explicación del procedimiento.

Si considera inadecuado el sistema, senador, impulse su modificación. Para eso también sirve una curul.

Después de tantos años en el baile, senador, sorprende que ahora el problema sea entender cómo se acomodan las sillas.

Por hoy fue todo. Gracias por su tolerancia y hasta la próxima.

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