¿Nuevos partidos o nuevas franquicias?

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Columna Olor A Dinero

Feliciano J. Espriella

¿Nuevos partidos o nuevas franquicias?

Martes 7 de julio de 2026

A finales de junio de 2026, el Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE) concluyó el proceso de revisión y resolvió las solicitudes de las organizaciones ciudadanas que buscaban constituirse como nuevas fuerzas políticas. Finalmente fueron dos los nuevos institutos autorizados. ¿O deberíamos llamarlas franquicias?

Dos partidos, dos historias distintas

Partido PAZ (Construyendo Sociedades de Paz): surgido de la organización del mismo nombre y vinculado históricamente a liderazgos del antiguo PES (Partido Encuentro Social). Mantiene una postura que busca la cordialidad con el proyecto de la llamada Cuarta Transformación. En dos ocasiones anteriores se llamó PES, producto de juegos de palabras que iniciaban con dichas siglas. Nace de nuevo, ahora como PAZ, pero con el mismo sentido mercantilista que evidenció en las dos ocasiones anteriores. Sin lugar a duda, estamos una vez más frente a una franquicia.

Somos México (Personas Sumando en 2025): impulsado por figuras y operadores de larga trayectoria en la oposición —entre ellos Guadalupe Acosta Naranjo, Cecilia Soto y Emilio Álvarez Icaza—, se posiciona como una plataforma de oposición frontal al bloque gobernante. Eso es, cuando menos, lo que afirman.

El caso que merece más atención: Somos México

A mi juicio, este nuevo partido, liderado por Guadalupe Acosta Naranjo y respaldado por figuras como Claudio X. González, funciona primordialmente como un negocio financiero que aprovecha el presupuesto público para beneficiar a una élite de antiguos funcionarios y políticos.

Su estrategia inmediata parece apuntar a desestabilizar al INE desde el interior, valiéndose de la influencia que aún conservan antiguos consejeros electorales. A esto se suma un efecto que no puede pasarse por alto: la formación de este partido dividirá el voto opositor, lo que paradójicamente terminará favoreciendo al partido oficialista en futuras elecciones. Todo apunta a que estamos ante una franquicia de intereses privados, integrada por personajes reciclados que buscan mantener su vigencia económica y política.

Su núcleo fundador está plagado de tránsfugas de otros partidos, incluyendo al desaparecido PRD, por lo que el discurso de ser un partido surgido de la sociedad civil se cae por su propio peso. Y aunque prefiero no cerrar el juicio de forma categórica, la evidencia —como se verá enseguida— pesa mucho más a favor de la tesis de la franquicia que en contra.

Un vistazo a sus integrantes

Enseguida enumero a algunos de sus fundadores o simpatizantes declarados, junto con sus antecedentes políticos:

Del PRD (corriente de “Los Chuchos”): el líder principal es Guadalupe Acosta Naranjo, quien fue presidente nacional de ese partido. También aparecen René Arce y Ramón Sosamontes, descritos como parte de la “pedacería” que quedó del perredismo.

Del Partido Acción Nacional (PAN): destaca Gustavo Madero, exdirigente nacional del PAN. Otros nombres de peso son Ernesto Ruffo Appel (primer gobernador panista de la historia) y Carlos Medina Plascencia (exgobernador de Guanajuato). Se suman el exsenador Emilio Álvarez Icaza y Ana Lucía Medina, quien ha sido directiva del Comité Ejecutivo Nacional del PAN.

Del PRI y gabinetes anteriores: se encuentra Enrique de la Madrid, quien fue secretario en el gobierno de Peña Nieto, y José Ignacio Peralta, exgobernador de Colima. Además, participan exfuncionarios de alto nivel como Jorge Castañeda (canciller con Fox) y Rubén Aguilar (vocero de Fox).

De la “alta burocracia” y el Poder Judicial: el partido cuenta con el respaldo de exconsejeros del INE como Lorenzo Córdova y Edmundo Jacobo Molina. En su consejo consultivo también figuran tres exministros de la Suprema Corte: José Ramón Cossío, Javier Laynez Potisek y Margarita Ríos Farjat (quien también fue jefa del SAT con el gobierno actual).

Otras trayectorias: Cecilia Soto es la secretaria general; ella fue embajadora en el gobierno de Fox y candidata presidencial por el PT en 1994.

La apuesta y su riesgo

En resumen, su apuesta es usar a figuras de gran peso público —aunque no sean “caras nuevas”— y un proceso de selección abierto para convencer al votante de que son una herramienta de la sociedad civil, y no un refugio de exfuncionarios que buscan seguir disfrutando de las mieles del poder, la impunidad y muy importantes prebendas de todo tipo, en especial, monetarias.

Por hoy fue todo. Gracias por su tolerancia y hasta la próxima.

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