Columna Olor A Dinero
Feliciano J. Espriella
Los datos contra la comentocracia
Miércoles 2 de septiembre de 2026
Mientras la comentocracia busca las mangas del chaleco para sostener la narrativa del desastre, el Segundo Informe de Claudia Sheinbaum coloca cifras sobre la mesa: salarios, inversión, empleo, programas sociales y seguridad. Se pueden discutir las interpretaciones; los datos, primero hay que confrontarlos.
Para los analistas de escritorio especializados en encontrarle mangas al chaleco a cualquier logro gubernamental, el Segundo Informe de Gobierno de Claudia Sheinbaum será otro magnífico pretexto para ejercitar el catastrofismo.
Nada nuevo bajo el sol.
Pero más allá del ruido, las filias y las fobias, el periodismo obliga a revisar los datos. Y los presentados por la Presidenta al cumplirse 23 meses de gobierno dibujan un país bastante distinto al que diariamente describen quienes llevan años anunciando que México está a punto de despeñarse.
Empecemos por el bolsillo.
El salario mínimo mensual pasó de alrededor de 2,800 pesos en 2018 a 9,582 pesos en 2026. En términos reales, su poder adquisitivo aumentó 154 por ciento. En la frontera norte alcanza los 13,409 pesos mensuales, mientras el salario promedio de la economía formal llegó a un máximo histórico de 20,212 pesos.
No es poca cosa.
A ello se suma la reforma que reducirá paulatinamente la jornada laboral hasta alcanzar las 40 horas semanales en 2030 y un dato particularmente significativo: la pobreza laboral se encuentra en su menor nivel desde 2005.
Luego vienen aquellos capitales que, según algunos augurios, deberían estar huyendo despavoridos del país.
Resulta que hicieron exactamente lo contrario.
Durante el primer semestre de 2026 México recibió alrededor de 35 mil millones de dólares de Inversión Extranjera Directa, cifra récord. Y en el segundo trimestre el PIB creció 1.4 por ciento respecto al trimestre anterior y 1.9 por ciento frente al mismo periodo de 2025.
¿Es un crecimiento espectacular? No.
¿Es el desastre tantas veces anunciado? Tampoco.
Y aquí aparece otra parte interesante del informe.
En 2025, los ingresos del Gobierno Federal alcanzaron la cifra histórica de 6 billones 46 mil millones de pesos: 487 mil millones más que en 2024. Para agosto de este año la recaudación ya superaba en 149 mil millones de pesos la registrada durante el mismo periodo de 2025.
Paralelamente, el gobierno reporta una reducción de 200 mil millones de pesos en gasto corriente respecto de 2024, sin afectar las áreas sustantivas.
Ese dinero ayuda a explicar la dimensión alcanzada por la política social.
Al cierre de 2026, los Programas para el Bienestar llegarán a 42 millones 860 mil derechohabientes, con una inversión cercana al billón de pesos.
Son 13.7 millones de adultos mayores recibiendo una pensión de 6,400 pesos bimestrales; 2.8 millones de mujeres de entre 60 y 64 años incorporadas a Mujeres Bienestar y millones de estudiantes cubiertos por los distintos sistemas de becas.
Y queda el terreno más delicado: la seguridad.
Aquí conviene ser especialmente cuidadosos porque México está todavía muy lejos de poder declararse satisfecho.
Pero tampoco pueden ignorarse los resultados.
Según las cifras presentadas, el promedio diario de homicidios dolosos disminuyó 51 por ciento desde el inicio de la administración, equivalente a 44 asesinatos menos cada día. Julio registró el promedio diario más bajo de los últimos 11 años.
Además, entre octubre de 2024 y julio de 2026 fueron detenidas más de 63 mil personas relacionadas con delitos, decomisadas 32,824 armas de fuego y 519 toneladas de droga, y desmantelados 2,725 laboratorios clandestinos y áreas para elaboración de metanfetaminas.
¿Significa todo esto que México ya resolvió sus problemas?
Por supuesto que no.
Persisten enormes desafíos en crecimiento, inversión nacional, salud, seguridad, desapariciones, infraestructura y calidad de los servicios públicos. Pretender ocultarlos sería tan absurdo como negar los avances.
Pero existe una diferencia fundamental entre señalar pendientes y construir diariamente la narrativa de un país en ruinas.
El Segundo Informe ofrece suficiente material para debatir al gobierno de Claudia Sheinbaum. Lo que resulta cada vez más difícil es hacerlo desde el apocalipsis permanente.
Porque al final, entre el estruendo de la comentocracia y la realidad, existe un árbitro bastante incómodo.
Se llama dato.
Y suele ser muy terco.
Por hoy fue todo. Gracias por su tolerancia y hasta la próxima.
