Columna Archivo Confidencial
Armando Vásquez Alegría
Segundo tramo: ausencias y botín de guerra
Miércoles 2 de septiembre de 2026
Después de la lectura del Segundo Informe de Gobierno por parte de la presidenta Claudia Sheinbaum, la felicitación de Andrés Manuel “Andy” López Beltrán surgió con rapidez zalamera en redes sociales. No era para menos: el heredero político y operador clave del movimiento brilló por su ausencia física, al igual que Gerardo Fernández Noroña, Adán Augusto López Hernández, el senador Enrique Inzunza, el gobernador sinaloense Rubén Rocha Moya y, por supuesto, el expresidente Andrés Manuel López Obrador, quien mantiene su férrea regla de reclusión pública.
Pero el aislamiento en el Patio de Honor de Palacio Nacional no discriminó ideologías: tampoco acudió ningún funcionario de gobierno extranjero, ni de izquierda ni de derecha, ni siquiera el embajador de los Estados Unidos. El aforo se redujo drásticamente a trescientos privilegiados: gobernadores de todo el espectro —con la notable excepción de Maru Campos en Chihuahua—, la cúpula empresarial, legisladores leales, directivos nacionales de Morena y secretarios de primer nivel. Un círculo rojo hermético, calculado para no dejar cabos sueltos.
Y al igual que su antecesor, durante todo el mes de septiembre la mandataria se dedicará a replicar el ejercicio, acudiendo a leer extractos de su informe en cada uno de los treinta y un estados restantes. A mediados del mes encabezará la tradicional ceremonia del Grito de Independencia y, de manera simultánea, habrá que estar muy atentos al carrusel de informes de los gobernadores estatales que suelen concentrarse en estas mismas fechas.
Sin embargo, en el tramo final de su discurso en Palacio Nacional, Sheinbaum aprovechó para decantarse y justificar los recurrentes claroscuros de su administración, fustigando y culpando a la labor de Donald Trump y a su gabinete por las presiones y desajustes recientes. Ya tiene a su “Patiño” geopolítico ideal para echarle encima todas las pulgas posibles, buscando que la marca de la Cuarta Transformación pase prístina, brillante y limpia frente a las negras acusaciones que han llovido sobre los verdaderos protagonistas culpables del régimen.
El problema de fondo es que nunca van a reconocer su incapacidad para gobernar con eficacia y, mucho menos, para regir adecuadamente los destinos financieros de una nación compleja que cayó en un adeudo del 51% del PIB que coloca al país en el umbral de considerarse sus bonos como basura. Son como esas personas que jamás habían visto cantidades importantes de dinero en su vida personal y que, al tener acceso repentino a las arcas públicas, se vuelven literalmente locas, sin hallar la forma de gastar un recurso presupuestal que les quema y calienta las manos. Por eso pululan tantos actos de corrupción pues creen que los bienes de la nación son botín de guerra.
Esta vorágine material y de privilegios terminó por corromper y destruir a los supuestos ideólogos históricos del movimiento, como el propio Noroña o los Monreal. Por ello, cuando López Obrador pregonaba hasta el cansancio aquello de vivir con doscientos pesos en la cartera, el mensaje cifrado e indirecto no era una simple frase folclórica, sino una advertencia desesperada para aguantar las tentaciones terrenales, imponer la austeridad republicana y plegarse a una vida franciscana que pocos resistieron.
Pero los hijos del “Peje” fueron los primeros en deconstruir esta falsa imagen moral pregonada por el patriarca, al menos de los dientes para afuera, inaugurando una era de ostentación inocultable. De Claudia Sheinbaum, hay que decirlo, hasta el momento no se conocen indicios sólidos de enriquecimiento ilícito; incluso, organizaciones de la sociedad civil como Mexicanos contra la Corrupción no le han logrado sacar trapitos al sol en este terreno específico. No obstante, con los demás integrantes de su gabinete y operadores del partido la historia es diametralmente opuesta, y los escándalos se multiplican con agreste felicidad para los críticos y analistas que intentamos descifrar el tamaño del boquete financiero heredado.
En este segundo año también fue posible comprobar el alejamiento entre los morenistas pro Claudia y los que están con AMLO, misma separación que existe entre los funcionarios gubernamentales lo que conllevará, tarde que temprano a un rompimiento entre ambos que, por cierto, de manera discreta ha sucedió cada vez que Sheinbaum hace cambios en las estructuras sin avisar o tomar en cuenta a su padrino político que ya le estorba. Hay ejemplos de esto, curioso, publicitados por el periódico La Jornada. https://n9.cl/fhioe
Tal parece que la luna de miel extra que le dieron a López Obrador con estos dos años de cobijo llegó a su fin pues Sheinbaum tiene todos los controles en la mano, incluso el de la milicia, lo que le coloca en la mano el látigo mayor que sabe usar con la fuerza debida en aquellos que no se le quieran cuadrar y vamos a verlo en esta gira que le va a servir también para definir, amarrara y amacizar a sus candidatos para las elecciones del año que entra.
Y pensar que los rumorólogos decían que no llegaría al segundo año de mandato y que sería AMLO quien se encargaría de ello si Sheinbaum no se sometía al seguimiento de los caprichos del tabasqueño. Pero ya vimos que la luz del mesías se ha reducido considerablemente y que por lo menos, uno de sus hijos, Andy, puede ser sentenciado a cadena perpetua y convertirse en vecino del Mayo o Maduro donde sería el llanto y crujir de dientes.
EN FIN, por hoy es todo, mañana le seguimos si Dios quiere.
Armando Vásquez Alegría es periodista con más de 35 años de experiencia en medios escritos y de internet, cuenta licenciatura en Administración de Empresas, Maestría en Competitividad Organizacional y Doctorando en Administración Pública. Es director de Editorial J. Castillo, S.A. de C.V. y de “CEO”, Consultoría Especializada en Organizaciones.
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