Columna Archivo Confidencial
Armando Vásquez Alegría
Se amplía la fisura del poder
Lunes 27 de abril de 2026
LA POLÍTICA TIENE una regla no escrita: el poder no se divide, se desmorona por las fisuras que el mismo orgullo y soberbia construyen. Como bien recordaba Zygmunt Bauman, vivimos en una modernidad líquida donde las lealtades se evaporan ante el primer signo de naufragio. Hoy, la solidez que presumía Morena, Sheinbaum y el mismo AMLO, muestra filtraciones profundas en las que la duda se ensancha y un aire gélido de incertidumbre recorre los pasillos de Palacio Nacional.
Esta catarsis tiene en Coahuila su punto más elevado pues se le atraganta a Morena. Desde que nació el PRI como PNR (1929, es decir, hace 97 años), este estado ha mantenido una fidelidad institucional que desafía cualquier “ola” transformadora. Con el mandato de Manolo Jiménez proyectado hasta 2030, celebrará sus cien años de existencia bajo la férula del Partido Revolucionario Institucional.
Lo relevante aquí no es solo la ventaja del PRI, que según las encuestadoras es de veinte puntos o más, sino el techo electoral de Morena que no logra romper la barrera del voto duro debido a la fragmentación interna entre grupos que aún resienten la designación de candidaturas desde el centro que a 42 días de las elecciones no le encontró la cuadratura al círculo.
Ya no podrán culpar a Andy. Aunque no la tenía fácil. Uno de los activos políticos principales de Coahuila es su estatus de seguridad que está por sobre Yucatán y Baja California Sur según la última encuesta ENSU del Inegi de este viernes 24. Y claro, cuenta con tres ciudades que por años han encabezado el top ten envidiable de más seguras: Piedras Negras, Saltillo y Torreón. https://n9.cl/b3jcph
Mientras la aprobación presidencial muestra signos de fatiga, el gobernador Manolo Jiménez se mantiene en el “Top 3” de gobernadores con mayor aprobación del país, rondando el 65-68%. Estos hechos conforman el argumento vivo de que la oposición gobierna mejor el territorio. Coahuila es criptonita para Morena
En el otro extremo del norte, Chihuahua el reciente desmantelamiento en la Sierra Tarahumara del mega laboratorio más grande del sexenio —ocho toneladas de metanfetaminas mensuales— ha dejado a la presidenta Sheinbaum en una posición indefendible.
Mientras se aferra a la narrativa del “enojo” por la supuesta intervención extranjera, la gobernadora Maru Campos exhibe una verdad incómoda: el estado hizo el trabajo que la Federación omitió. Si el centro no lo vio, es ineptitud; si lo vio y no actuó, es complicidad. Ya se entrevistó con García Harfuch. Por lo pronto la gobernadora hizo un pacto de silencio.
La paradoja del régimen es dolorosa; ante el éxito contra el crimen, la respuesta oficial es la queja diplomática, generando una fractura interna donde la lealtad al proyecto choca frontalmente con el instinto de protección de los ciudadanos. Y pensar que con uñas y dientes los de la 4T han combatido la acusación de que México es un narco gobierno.
A su vez el nerviosismo se palpa en el exilio y en las sombras. La captura en Argentina del vicealmirante Fernando Farías Laguna y su petición de asilo por miedo a que lo maten en México al que se niega a regresar es el síntoma de un cuerpo político que ya no confía en sus defensas. Su potencial declaración como seguro testigo protegido de EU sobre las tramas del huachicol pone a temblar al “círculo rojo”. Milei se relame los bigotes.
Ahora bien, dentro de Morena, lo que aporta a esta fisura es la llegada de Ariadna Montiel a Morena y el desplazamiento de Andrés Manuel López Beltrán de la Secretaría de Organización que evocan la depuración que Lázaro Cárdenas operó contra los callistas. Al remover al heredero del “Jefe Máximo” de la sala de máquinas, Sheinbaum corta el cordón umbilical operativo con Palenque aun y cuando sea bajo la justificante de protegerlo.
Tenemos que los cambios en la SRE, la UIF y Aduanas confirman que la presidenta está tomando los “garrotes” del Estado, enviando a los incondicionales del antiguo régimen al exilio político en nombre de la “renovación”.
Para que esta fisura no la devore, la presidenta parece estar operando una reingeniería del control que va más allá de su partido. La reforma electoral de 2026 busca disciplinar a los aliados mediante la asfixia económica, proyectando la eliminación de listas plurinominales para 2030.
La “Enmienda Beltrones”, una iniciativa para recuperar el sentido del artículo 54 constitucional y evitar la sobrerrepresentación fraudulenta podría no ser solo un ataque opositor, sino un intento de Sheinbaum por emplear a personajes con el colmillo de Manlio Fabio Beltrones para acotar a las tribus radicales de su propio movimiento.
Al usar a la oposición para imponer orden constitucional, la presidenta busca disciplinar a los aliados que le heredaron; sin embargo, al hacerlo, la grieta se vuelve más honda y el riesgo de que el cemento institucional no alcance para taparla es cada vez mayor.
La catarsis se nutre de una realidad aritmética: la posibilidad de que el oficialismo pierda 8 de las 17 entidades en disputa (Zacatecas, Michoacán, San Luis Potosí, Colima, Nuevo León, Campeche, Aguascalientes y Querétaro) coloca que ese 47% transmute de fisura a una posible fractura del mapa geopolítico tal como lo conocemos.
Y en ese vacío de poder, ha despertado el gigante más temido: el mexicano indiferente, el que no participa pero que tiene ojo avizor y observa lo que pasa a través de esa grieta del partido en y el poder político.
La fuerza de Morena radicaba en una identidad partidista del 45% en 2025. Sin embargo, los datos de abril de 2026 revelan que esa identidad ha caído al 34%. Lo crucial es que ese 11% perdido no se fue a otros partidos, sino que engrosó el sector de los independientes, que hoy representan el 42% del electorado según Buendía & Márquez. https://n9.cl/qzvkd
El abstencionista que antes decía “para qué votar si todo seguirá igual”, hoy ve en la vulnerabilidad del régimen la independencia como refugio. No es apatía, es un “relevo de guardia”. El ciudadano que antes decía “soy de Morena” ahora dice “soy independiente”, lo que lo vuelve un votante mucho más exigente y propenso a castigar la mala gestión (como los indicadores de la ENSU).
La encuesta señala que el “voto potencial” fuera de la primera preferencia está sumamente disperso (PVEM 14%, MC 13%, PT 12%). Esto confirma que la fisura interna está atomizando el poder, permitiendo que ese 42% de independientes sea quien realmente decida las 8 gubernaturas en riesgo.
A este escenario se suma la presión externa de un Donald Trump –quien sufrió su cuarto intento de asesinato—que a través de sus políticas intimidatorias y del Escudo de las Americas (al que no fue invitada Sheinbaum) le meta leños a la lumbre y gasolina una vez que Milei le entregue a Farías Laguna.
El problema de Morena es que nació como un movimiento en torno a un líder magnético, no como un partido con mecanismos internos para procesar el disenso. La disparidad entre Sheinbaum y López Obrador no es solo de carácter, sino de método. Mientras AMLO operaba bajo la “Línea de Palenque” (un mando vertical y emocional), Sheinbaum intenta imponer una “Línea de Palacio” (tecnocrática y de resultados).
Así tenemos cinco puntos clave para sellar la fisura política:
1. Autonomía de los cuadros medios para que la estructura se mantenga unida, los gobernadores, alcaldes y diputados deben dejar de buscar la validación en el pasado.
2. La “amenaza externa” como pegamento. El régimen necesita una oposición que sea lo suficientemente fuerte para asustarlos y obligarlos a cerrar filas, pero no tanto como para derrotarlos.
3. Reglas claras y arbitraje real. La percepción de “dedazo” o simulaciones en las encuestas internas incentiva la deserción. Se requiere un Consejo de arbitraje Interno que sea legítimo y que las “tribus” sientan que la repartición de cuotas es justa y basada en reglas claras, no solo en la voluntad de la capital.
4. El Factor del “patriarca”. La fisura seguirá abierta mientras existan señales desde Palenque. Muchos prefieren ser fieles al “creador” del movimiento que a la “heredera”. La solución es el silencio político del predecesor para permitir una transición de mando real.
5. La Prueba de fuego: 2027. Si Sheinbaum cruza las aduanas de seguridad, economía y elecciones con su propio manual, la grieta se cierra y su liderazgo se consolida, pero si gana con dudas o pierde terreno, el vacío de poder será reclamado por la sombra del líder anterior.
Y como diría Monterrosola: “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”.
La grieta sigue. El tiempo dirá en su momento qué procede.
EN FIN, por hoy es todo, mañana le seguimos si Dios quiere.
Armando Vásquez Alegría es periodista con más de 35 años de experiencia en medios escritos y de internet, cuenta licenciatura en Administración de Empresas, Maestría en Competitividad Organizacional y Doctorando en Administración Pública. Es director de Editorial J. Castillo, S.A. de C.V. y de “CEO”, Consultoría Especializada en Organizaciones.
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