Chihuahua: El Búfalo del Siglo XXI

r4
r4
9 Min Read

Columna Archivo Confidencial

Armando Vásquez Alegría

Chihuahua: El Búfalo del Siglo XXI

 Jueves 23 de abril de 2026

LO QUE LOS MEDIOS nacionales no han publicado del “accidente” en el que murieron dos agentes de la CIA más dos funcionarios de la fiscalía de Chihuahua, en un operativo que duró tres meses, es que el mega narco laboratorio destruido es el más grande hasta hoy detectado en el sexenio de Sheinbaum.

Lo manejan como control de daños pues ¿cómo es posible que una fábrica de ese tamaño operara durante un año sin que la SEDENA o la Guardia Nacional se dieran cuenta?… Publicitar la “enormidad” del hallazgo es, automáticamente, dar a conocer la enormidad de la omisión o la complicidad de las fuerzas federales. Es admitir que el Estado no tiene ojos en la Sierra Tarahumara, a menos que sean ojos extranjeros.

Si la nota escala a nivel nacional e internacional con esa magnitud, la presión sobre Sheinbaum para aceptar una “fuerza de tarea conjunta” (intervención militar legalizada) sería insostenible justo antes de la revisión del tratado comercial.

En el aspecto diplomático se le podría imponer la obligación de aceptar inspectores de EU en todas las operaciones de la SEDENA. En el manejo de política interna sería el quiebre con los gobernadores de oposición (como el de Chihuahua), quienes podrían revelar que ellos “sí trabajan” con la CIA porque la Federación no ayuda.

Más allá, se desmitificaría la “Estrategia de Inteligencia” nacional. Se vería que la inteligencia es importada, no propia y se generaría una tensión extrema con el Ejército, que quedaría exhibido por no haber detectado una planta industrial en su zona de vigilancia.

Por eso es mejor ocupar la mañanera y los espacios mediáticos con el affaire de si la presencia de dichos agentes violó la Ley de Seguridad Nacional, que será un tema efímero cuando empiecen a publicarse los hallazgos sobre el inmenso laboratorio allende la frontera.

Pero veamos su importancia.

Ha habido durante el sexenio de Sheinbaum la destrucción de 896 laboratorios. De estos el 80% (715) son “normales” o “cocinas” que producen hasta 300 kilos al mes generando un máximo de cinco mdd de ganancias. Estos son los que más “inflan” la estadística. Son fáciles de reemplazar y el cártel los considera desechables. Su destrucción es constante pero no afecta la estructura financiera del grupo criminal.

Luego tenemos los considerados laboratorios “grandes” tipo Sinaloa/Michoacán que corresponden al 18% (160) de los destruidos capaces de producir de una a dos toneladas al mes cuya destrucción son golpes reales pues se requieren químicos expertos y una logística de suministros (sobre todo precursores) que ya involucra redes de transporte pesadas.

Y en la cúspide están los mega laboratorios estimado en un 2% de los destruidos (una veintena) que son verdaderas fabricas industriales con capacidad de producción de entre cuatro y seis toneladas al mes como el de Quiriego, Sonora (cinco tons,) detectado en febrero del 2024 y el de Zacatecas en marzo del año pasado (4 tons.) cuya noticia recorrió el mundo. En estos es donde aparece la CIA, su inteligencia y tecnología, pues estos monstruos juntos producen más que los 700 laboratorios rústicos detectados por patrullajes terrestres de la SEDENA.

De entre estos mega laboratorios, como cereza en el pastel, está el recién destruido en Chihuahua que producía mensualmente hasta ocho toneladas de producto con ganancias arriba de los 200 mdd mensuales y que tenía funcionando alrededor de un año según los estudios físicos de los 27 hornos, cien contenedores de mil litros cada uno, (cien mil litros de precursores que no se mueven en una camioneta), más de 300 cilindros de gas (103 conectados y el resto de reserva), cuatro calderas grandes, cuatro condensadores y tecnología para evitar malos olores ubicado en casi 900 metros cuadrados en lo profundo de la sierra tarahumara, según medios locales.

En una analogía válida, es el comparativo a lo que ocurrió en el rancho El Bufalo en 1984, también en Chihuahua, cuando se descubrió una siembra de mariguana en 800 hectáreas donde se empleaban más de diez mil jornaleros y cuyo propietario fue Caro Quintero mega sembradío que descubierto por autoridades de EU que conllevó el asesinato del agente de la DEA, Enrique Camarena un año después.

Hay otras características impresionantes entre lo ocurrido hace 42 años con el suceso reciente. Ni el ejército, ni el gobierno federal se dieron cuenta de la existencia de un complejo de producción así. Y claro, hubo muertos como en el caso conocido antes y el de los agentes lo que lleva a pensar: ¿sería realmente un accidente automovilístico tomando en cuenta que esos policía locales eran duchos al conducir por esos caminos serranos?

Podemos avizorar un quiebre si trasladamos este hecho al terreno político que tras el operativo de El Bufalo obligó a México a desmantelar la Dirección Federal de Seguridad y aceptar la injerencia directa de EU. Hoy, desplazando el aspecto legal que llenan los espacios informativos, el “accidente” de los agentes está forzando a la administración de Sheinbaum a una disyuntiva: o reconoce que su estrategia de seguridad depende de la tecnología de la CIA (violando su propio discurso de soberanía), o escala el conflicto diplomático justo antes de la revisión del T-MEC.

Esto da pie también a un punto de no retorno. Si El Bufalo fue el fin de la era de los “donativos” al gobierno y el inicio de la guerra frontal, el evento de hace unos días podría ser el fin de la “soberanía relativa”. Lo ocurrido no es un accidente vial, es un cambio de era que provocará una nueva sinergia en la relación bilateral.

Así como en los 80 se decía que el gobierno mexicano “administraba” el Búfalo, hoy la sospecha en Washington es que el gobierno federal “administra” las estadísticas de destrucción de laboratorios toda vez que la CIA opta por proporcionar golpes reales a través de acuerdos con gobiernos estatales de oposición como lo supimos por el famoso supuesto accidente, que jugársela con los del gobierno federal. Por algo será.

El factor común en ambos siglos no es solo el narco, sino la mirada de un agente estadounidense (ayer la DEA, hoy la CIA incrustada en el mundo en su lucha por la seguridad nacional de su país sobre todo en aquellos donde existen terroristas) que mueren recordándonos que la soberanía mexicana termina donde empieza la necesidad de Washington de limpiar su propia frontera.

Si en 1985 el asesinato de Kiki Camarena desnudó la corrupción del sistema, el “accidente” de Chihuahua no es el problema, sino el síntoma que desnuda la grave desarticulación del Estado al presentarse una presidenta que no sabe qué pasa en sus fronteras, una gobernadora que hace su propia política exterior, y una CIA que, como en los viejos tiempos, pone los muertos para obligar a México a cambiar sus leyes.

EN FIN, POR hoy es todo, mañana le seguimos si Dios quiere.

Armando Vásquez Alegría es periodista con más de 35 años de experiencia en medios escritos y de internet, cuenta licenciatura en Administración de Empresas, Maestría en Competitividad Organizacional y Doctorando en Administración Pública. Es director de Editorial J. Castillo, S.A. de C.V. y de “CEO”, Consultoría Especializada en Organizaciones.

Correo electrónico:

archivoconfidencial@hotmail.com

https://www.facebook.com/armando.vazquez.3304

Share This Article
Leave a comment