Beneficiado por los errores de la política económica, militar y migratoria del presidente de Estados Unidos, el Partido Demócrata arrasó a los republicanos en las elecciones intermedias y se apoderó del control total del Congreso federal.
Tomado de Proceso
Miércoles 4 de noviembre de 2026
WASHINGTON (apro).- El Partido Demócrata, beneficiado por los errores de la política económica, militar y migratoria del presidente de Estados Unidos Donald Trump, arrasó a los republicanos en las elecciones intermedias y se apoderó del control total del Congreso federal.
En un proceso que terminó siendo muy fácil para los demócratas, esto aun cuando faltan por definirse algunos escaños legislativos, ya tienen garantizada la mayoría representativa y control del Capitolio con 54 puestos de los 100 en el Senado y 231 de los 435 de la Cámara Baja.
Los electores estadunidenses que este martes 3 de noviembre acudieron a las urnas demostraron que, por encima de las amenazas infundadas de Trump de proclamar fraude sin evidencias, le exigieron una rendición de cuentas en la que el presidente salió reprobado.
Con esta mayoría representativa sólida y poderosa, los demócratas dieron el banderazo al inicio del fin de la era presidencial de Trump y abrieron el camino para competir con los republicanos ya deslindados del presidente, por la Casa Blanca en los comicios de 2028.
Oficialmente el nombre de Trump no estuvo en las boletas electorales. Sin embargo, en la mente de la mayoría de los votantes que dieron la apabullante victoria de los demócratas, su voto fue para castigar a los republicanos por culpa del presidente por el desastre económico.
“Me voy a convertir en el analista político, bueno y malo, sobre las razones de por qué esos candidatos ganaron o perdieron”, escribió Trump en su cuenta de la red cibernética Truth Social, tras declararse el triunfo demócrata y el control que ejercerán en el Capitolio.
El mensaje del presidente en la red social llama la atención porque inmediatamente después de eso colocó una imagen de una gorra de beisbol color rojo con la leyenda “VETO”, indicando que no promulgará proyectos de ley formulados por los demócratas.
Referéndum
Los comicios intermedios, que se llevaron a cabo de manera ordenada, transparente y justa, demostraron la inconformidad de los estadunidenses, incluso de republicanos que también castigaron a Trump, por la situación económica, la guerra con Irán y las políticas antimigratorias para criminalizar a los inmigrantes indocumentados.
Fue un referéndum total al mandato de Trump, a quien le quedan 26 meses de presidencia durante los cuales se quedará inoperante, aplicando la frase de la jerga política estadunidense “lame duck” (pato cojo).
La gran sorpresa del resultado electoral fue el apoderamiento de los demócratas de 54 curules frente a los 44 de los republicanos, con dos pendientes en una contienda muy cerrada, la de Alaska y Mississippi, estados que incluso podrían ser otros dos más para los vencedores.
Excluyendo a Alaska y Mississippi, los demócratas les arrebataron a los republicanos 7 puestos en el Senado, dejando en claro que los electores no escucharon las exigencias electorales de Trump y que, por el contrario, el presidente se convirtió en un ente negativo republicano.
De lo ocurrido en la elección senatorial es de destacarse la elección de los demócratas Adam Hamilton en el estado de Kansas, Josh Turek en Iowa, James Talarico en Texas, Annie Andrews en Carolina del Sur, Roy Cooper en Carolina del Norte, Sherrod Brown en Ohio y Abdul El-Sayed en Michigan, estados que Trump daba por ganados por los republicanos tomando en cuenta su historial político.
En la Cámara Alta del Capitolio no se descarta la posibilidad de que los demócratas terminen con 56 lugares y los republicanos con los 44 que ya obtuvieron.
Respecto a la Cámara de Representantes, el margen de victoria de los demócratas sobre los republicanos corroboró el masivo descontento de los electores estadunidenses con todas las acciones y decisiones de Trump en economía, la guerra con Irán y tácticas migratorias.
Cuando faltan 65 puestos de la Cámara de Representantes por definir al ganador, los demócratas, que ya tienen 231 frente a los 139 de los republicanos, se apuntan a conseguir por lo menos una decena más, lo que los posicionaría en un puesto de poder insólito en Washington.
Hakeem Jeffries, representante por el estado de Nueva York, será el próximo presidente de la Cámara de Representantes y el líder de los demócratas con el poder y capacidad de contener las acciones y decisiones de Trump con mucha facilidad legislativa.
El nuevo poder de los demócratas en el Congreso federal minimiza totalmente a los republicanos, quienes, con miras a las elecciones generales y presidenciales del martes 7 de noviembre de 2028, tendrán que demostrar ante los electores cada vez un mayor deslinde de Trump.
Aunada a las dificultades que enfrentará el mandatario a partir del 3 de enero de 2027 cuando inicie la próxima legislatura controlada por los demócratas, está el odio que él mismo creó en su relación con los nuevos líderes del Capitolio, Jeffries, el primer presidente afroamericano en la Cámara de Representantes, y Chuck Schumer, senador por el estado de Nueva York en la Cámara Alta.
Tanto a Jeffries como a Schumer, el presidente Trump los ha caricaturizado, incluso con un tono racista muy ofensivo, especialmente al nuevo y poderoso presidente de la Cámara de Representantes.
Otra de las grandes sorpresas y ejemplo del repudio mayoritario de los estadunidenses al presidente Trump fue la victoria de la demócrata Gina Hinojosa sobre el ahora gobernador republicano saliente, Greg Abbott, incondicional del presidente y promotor de la criminalización de los inmigrantes indocumentados.
