Columna Archivo Confidencial
Armando Vásquez Alegría
El cártel convertido en corporativo formal
Miércoles 30 de septiembre de 2026
“México es el epicentro de la violencia de los cárteles. Lamentablemente, es inaceptable que Estados Unidos comparta una frontera de 2,000 millas con un territorio controlado por cárteles enemigos. Por lo tanto, México debe recuperar el control de su territorio de manos de los enemigos de la humanidad”. Fueron las palabras exactas d Donald Trump ante la ONU ante 130 de los 193 representantes de países que la conforman.
Señalar como terroristas a los narcos –ocho mexicanos de los 24 en el mundo, uno de cada tres–, conllevó a su vez una constante aplicación de fuerza contra los criminales, por eso dijo en esa 81 Asamblea General:
“Me enorgullece decirles que tenemos una excelente relación con el Gobierno mexicano. Hemos logrado grandes avances con México. Ellos tampoco quieren a los cárteles”.
Este ataque directo al narco me recuerda a la película Tropa de Élite 2 (https://n9.cl/ndwyl estrenada en 2010) cuando en Brasil lograron limitar al narco y cómo transmutó y la corrupción siguió.
Conocido es que en México coexisten como 500 células criminales que, por cierto, la OFAC de Estados Unidos, acaba de asestar un buen golpe a Los Rusos y a Los Mayitos de lo que queda del Cartel de Sinaloa y sirve para justificar mediáticamente el accionar gubernamental incluyendo el mexicano.
Sin embargo, no hemos tenido conocimiento de que puedan acabar contra los grandes cárteles lo que nos lleva a suponer por lógica una posible incidencia de ataque. Al ser empresas trasnacionales, ¿Cómo pueden lograr prevalecer estas organizaciones consideradas terroristas y agenciarse un cobijo en tiempo real y verdadero?
Habrá que aceptar tres hipótesis:
La primera es que el mensaje de Trump conlleva una narrativa para aquellos países donde se desarrollan procesos electorales donde el tema principal que les han llevado al triunfo y pasar de izquierdistas a derechistas está relacionado con la inseguridad como bandera electoral. En Brasil, el próximo domingo veremos que tan efectivo es este discurso.
La segunda versa alrededor y que bien pudiera explicar la causa por la cual las 17 corcholatas destapadas en su mayoría son del PVEM o el PT, conlleva en un posible ataque directo contra Morena como organización política con lo cual se reduciría, no su influencia, sino su transmutación financiera. Suena lejano, pero no deja de ser una hipótesis.
Y hay una tercera que suena peligrosa. Que los ochos cárteles, ante la amenaza gringa, transmuten como en la película Tropa de Élite dos, a conformarse en grandes corporativos empresariales lo cual es factible.
Si pensamos maquiavélicamente, lo que pueden hacer dichas organizaciones es entrar al sistema productivo agroindustrial, adquirir grandes terrenos donde ya se coseche aguacate, limones, o cualquier otro producto y ser los nuevos patrones que cambiarían el expediente judicial por uno fiscal que es más fácil de resarcir pues estarían legalmente establecidos siempre y cuando pagaran sus impuestos.
Estas organizaciones criminales dejarían de lado sus ejércitos de sicarios para pelearse por plazas de distribución de droga y se dedicarían a la siembra como cualquier agricultor que, conocido es, en la tercera generación, serían hombres y mujeres, familias de sociedad cuyo origen negro pasaría al olvido.
Claro, la exportación de sus productos no necesariamente pudiera ser a EU sino a otros países del mundo cuyos carteles pueden seguir su mismo ejemplo y por supuesto, una vez imbuidos en la economía nacional –con generación de empleos, cuidado del fisco y productividad–, sería sumamente difícil catalogarlos de terroristas. Es más, el mismo consumidor los nutriría de efectivo.
Esta no es una fórmula nueva pues, sobre todo en el sector ganadero, grandes fortunas han tenido este destino con origen negro, desde hace décadas, al igual que en el transportista de carga desde hace décadas y dueños de ranchos reconocidos.
De hecho, periodistas como Ramón Alberto Garza, director de Código Magenta, asegura que quienes dirigen estas grandes organizaciones ya se han apoderado de grandes extensiones de tierra en Michoacán sobre aguacateras y manejan la cadena productiva desde la simbra, cosecha, transportación y desarrollo industrial del producto por poner un solo ejemplo que sobran.
Ello nos lleva a pensar que será muy difícil para Estados Unidos neutralizarlos al formar parte del sistema productivo nacional y no podrá ejercer presión sobre un producto sin afectar al resto de los que ejercen sanamente esa actividad e incluso, a las ciudades consumidoras.
Si los carteles conforman una sociedad narca bajo este contexto, estaríamos ante un nuevo panorama económico paralelo con amplias ampliaciones, partiendo del hecho de que, como les sobra el dinero, bien pueden sustituir a las instituciones crediticias que conocemos.
Al final, la verdadera victoria del corporativismo criminal no se mide en territorios ensangrentados, sino en su silenciosa naturalización dentro de la economía formal que a su vez facilitará el apropiamiento de personajes políticos.
Cuando el blanqueo de capitales se disfraza de productividad agrícola, cuando el extorsionador se convierte en empleador respetable y cuando el Estado prefiere la paz fiscal a la confrontación institucional, la frontera entre la legalidad y la barbarie se desvanece por completo.
Estamos ante la creación de un nuevo orden económico: un monstruo tan perfectamente integrado al sistema que destruirlo significaría colapsar al propio país y que supera por mucho el miedo impreso por Trump ante la ONU.
EN FIN, por hoy es todo, mañana le seguimos si Dios quiere.
Armando Vásquez Alegría es periodista con más de 35 años de experiencia en medios escritos y de internet, cuenta licenciatura en Administración de Empresas, Maestría en Competitividad Organizacional y Doctorando en Administración Pública. Es director de Editorial J. Castillo, S.A. de C.V. y de “CEO”, Consultoría Especializada en Organizaciones.
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