La Secretaría de Hacienda indica que, a julio de este año, el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público sumó 19.2 billones de pesos, un aumento de 2.5 billones en lo que va de este gobierno.
Tomado de Proceso
Camila Ayala Espinosa
Martes 8 de septiembre de 2026
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- No es casualidad que la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo haya vuelto a hablar del Fobaproa justo en vísperas de la presentación del Paquete Económico 2027.
En el marco de la entrega del proyecto presupuestario para el próximo año, el analista financiero Kristobal Meléndez explicó, en entrevista con Proceso, que el tema ha salido nuevamente a la luz precisamente por las presiones que enfrentan las finanzas públicas del país.
“Los pagos cada año siguen siendo considerables, quitando espacio fiscal. Además, el costo del dinero es mayor por el contexto mundial de guerra”, explicó.
El problema es que cada peso que se destina al pago de esa deuda es dinero que deja de estar disponible para otros rubros, entre ellos la inversión física y productiva.
Además, estas obligaciones contribuyen a mantener elevado el costo financiero del gobierno, incluso cuando las finanzas públicas registraron un superávit primario a junio de 2026.
Es en este escenario que, desde finales de la semana pasada, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo comenzó a colocar nuevamente al Fobaproa en la discusión pública, e incluso señaló que su deuda no terminará de pagarse si se mantiene el esquema actual, en el que se destinan recursos a los intereses, pero no al capital.
“Nunca se va a terminar de pagar”, reconoció.
La deuda del país, lo que debe preocupar más
Para el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP), sin embargo, la preocupación debería ser la deuda pública de todo el país y a la velocidad con la que continúa creciendo.
Los resultados de la Secretaría de Hacienda indican que, a julio de este año, el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público, el indicador más amplio de la deuda, sumó 19.2 billones de pesos.
Esto significó un aumento de 2.5 billones de pesos tan solo en lo que va de este gobierno, monto que representa casi el 30% de todo el incremento de la deuda registrado desde el inicio de la administración pasada.
La estimación preliminar incluida en los Precriterios 2027, publicados en abril pasado, anticipa que el endeudamiento podría alcanzar los 21.8 billones de pesos. De concretarse, significaría sumar otros 2.6 billones de pesos entre julio de este año y el cierre de 2027.
“Evidentemente esto refleja la necesidad de recursos que tiene el gobierno”, señaló el CEESP.
Las estimaciones preliminares muestran que, bajo este escenario, el costo financiero ascendería a 1.6 billones de pesos, monto equivalente al 4.3% del PIB, siempre y cuando se cumpla el pronóstico de crecimiento económico de 2.4%.
Para el CEESP, ahí está uno de los principales riesgos de las finanzas públicas, que el endeudamiento termine financiando gasto corriente en lugar de generar activos que permitan crecer y, posteriormente, pagar esas obligaciones.
“Es indispensable hacer el mayor esfuerzo para cumplir con la regla de oro de las finanzas públicas, que considera que el gobierno solo puede endeudarse para llevar a cabo inversión productiva y no para gasto corriente. Esto redundaría, sin duda, en un mayor crecimiento económico”, recalcó el CEESP.
