Pese a las acusaciones de Estados Unidos por narcotráfico y al desdén de su partido, el sinaloense Enrique Inzunza regresó al Senado. Su salida de la bancada deja a la 4T a un voto de la mayoría calificada, convirtiéndolo en un incómodo, pero imprescindible aliado para las reformas del oficialismo.
Tomado de Proceso
Juan Carlos Cortés
Sábado 5 de septiembre de 2026
CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).– Enrique Inzuzna regresó al Senado pese al desdén de los líderes morenistas. Una semana antes de que regresará a su curul, habló con su coordinador de bancada, Ignacio Mier, quien lo “invitó” a que hiciera lo mismo que su amigo, el gobernador de Sinaloa con licencia, Rubén Rocha Moya, y enfrentara las investigaciones de la Fiscalía General de la República (FGR), pero sin fuero.
El senador sinaloense rechazó la “invitación”, que también le hizo la presidenta Claudia Sheinbaum, así que decidió separarse de la bancada y enfrentar, ya sin el cobijo morenista todos los cuestionamientos en su contra.
Sin embargo, esa decisión pone en riesgo la mayoría absoluta que tenía Morena y aliados, ya que, con su salida, el oficialismo se quedará con 85 legisladores, con lo que en el papel le faltará un voto para que, sin negociar, aprueben sus reformas prioritarias.
Morena se quedaría con 65 senadores, el Partido Verde se mantendría con 14 y el PT con seis. Para tener la mayoría calificada son necesarios 86 votos.
Incluso, el presidente de Junta de Coordinación Política (Jucopo) en la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal, advirtió el riesgo de que Enrique Inzunza ya no pertenezca a la bancada oficialista.
“En un extremo estricto se pierde. La mayoría calificada la tenemos con los aliados del Verde y del PT. Ahí es más estricta la mayoría calificada construirla. Apenas es un voto, es una ausencia. Pero yo entiendo que él seguirá unido a los principios del movimiento, no lo sé. Pero debe preocupar”, detalló.
Ignacio Mier tomó a la ligera la salida de Inzunza, pero también expresó cierta preocupación por cómo construirán la mayoría calificada.
Un día después, durante la instalación del Congreso en la Cámara de Diputados, Ignacio Mier bajó el tono con el que se manifestó en días anteriores, luego de que el legislador sinaloense no quiso pedir licencia.
Cuestionado sobre si la presencia del sinaloense “mancha” al Senado, salió en su defensa y afirmó que hasta el momento no se tiene ninguna prueba de un hecho delictivo por su parte.
Cabe recordar que el gobierno estadunidense acusa a Inzunza y a Rocha Moya, entre otros funcionarios sinaloenses de estar ligados al Cártel del Sinaloa, especialmente con la facción de los hijos del Chapo Guzmán.
“Ya dije que la imagen de una persona y sus cuestiones personales no tienen que ver. Nosotros en el Senado tenemos una circunstancia que está viendo personal de carácter jurisdiccional, el senador Alejandro Moreno, y otra que no tiene ninguna prueba plena del senador Inzunza, pero eso no va a distraer el trabajo legislativo”, dijo Mier.
A su vez, el ahora senador “sin bancada”, Enrique Inzunza, quien sigue ocupando el escaño en la bancada morenista igual que su oficina, informó que seguirá apoyando las iniciativas oficialistas, ya que son parte de su convicción.
“Yo honro mis principios en cualquier circunstancia. Yo honro mis principios, y mis principios están con el pensamiento liberal, con el pensamiento constitucional del bienestar que, en este momento empuja el proyecto político de Morena.
“El que yo no esté dentro de la bancada parlamentaria de Morena no implica que yo aplique de los principios en los que creo, de tal manera que siempre que haya una iniciativa que entienda, implica como propósito reforzar la garantía de la soberanía nacional, de afianzar derechos de los mexicanos, de generar prosperidad compartida, de generar justicia, bienestar en México, contarán mi apoyo sin reservas”, explicó.
Inzunza también negó que haya un acuerdo para que vote en favor de las iniciativas morenistas, pese a no estar en esa bancada o pertenecer a un partido aliado al oficialismo.
Reclamos por el regreso
El lunes último, un día antes al inicio del tercer periodo ordinario de la LXVI legislatura, y tras 125 días de ausencia en el Senado, luego de las acusaciones de Estados Unidos, Enrique Inzunza reapareció sorpresivamente en el recinto legislativo.
Su llegada tomó por sorpresa a todos en el Senado, incluso a los morenistas que estaban eligiendo al nuevo presidente de la Mesa Directiva: Higinio Martínez.
La designación de Martínez pasó a segundo plano después de la reaparición del senador sinaloense.
El presidente de la Jucopo, Ignacio Mier, ya sabía que ese día pretendía acudir Enrique Inzunza, pero le recomendó que fuera otro día. Volvió a ser ignorado.
Tras arribar de Inzunza al Senado fue bombardeado con preguntas de los reporteros. Las sorteó enfatizando que no tenía vínculos con el crimen organizado y que todo era una embestida política y no judicial en su contra; por lo que decidió no pedir licencia al cargo.
Después de eso, el senador volvió a ocupar su escaño, entre morenistas, pese a los reclamos e indignación de los senadores opositores.
Inzunza entró al pleno después de que sonará la campana que dio inició a la sesión, esto para evitar a los fotorreporteros que aguardaban enfrente de su escaño tomar la imagen del día.
El sinaloense pasó entre los escaños y saludó a los morenistas que se encontró en su camino; su compañera, quien que ocupa el lugar continuo, Lucía Trasviña, lo saludó y abrazó.
Sin embargo, el presidente de la Jucopo y coordinador de la bancada morenista, Ignacio Mier, ignoró su llegada igual que Adán Agusto López.
La sesión se mantuvo en hermetismo, ya que se esperaban los reclamos de la oposición, que se manifestó principalmente por integrantes de las bancadas del PAN y el PRI.
La primera que lo hizo fue la senadora priista por Sinaloa, Paloma Sánchez, quien colocó en el lugar de Inzunza y antes de que éste llegara, un letrero con la leyenda “Narcosenador”.
Además, portó un letrero con otra leyenda: “Narcosenador + 3000 homicidios +4000 desapariciones en Sinaloa”.
La senadora del PAN, Lilly Téllez, encaró al sinaloense y por medio de un video en vivo que transmitió en sus redes sociales afirmó que su retorno significaba el momento más vergonzoso en la historia legislativa de México.
Luego, cuando Enrique Inzunza realizó su votó para elegir al nuevo presidente de la Mesa Directiva, la panista le gritó: “¡Fuera narcosenador! ¡Fuera del Pleno!”
Antes de que terminará la Sesión, Enrique Inzunza salió por el pasillo que está a un costado de la Mesa Directiva para evitar a la prensa.
El primer día de Sesiones del tercer año de la LXVI legislatura, su estancia en la Sesión fue más tersa, pese a que volvió a enfrentar los cuestionamientos de la prensa.
Sin embargo, ese día, el senador ya recibió el saludo de Adán Augusto López, Gerardo Fernández Noroña, y más miembros de la bancada morenista.
Enrique Inzunza no tuvo contratiempos, no fue removido de escaño, su oficina se mantuvo sin cambios y la Comisión que preside no tuvo, hasta ahora, modificaciones.
Después de las acusaciones de Estados Unidos y la vorágine que eso desató, el sinaloense regresó casi tres meses después a su escaño y sin mostrar alguna preocupación leyó un libro durante la primera sesión.
