El GCMA sostiene que los incidentes de inseguridad ya no representan únicamente un problema local. A medida que se repiten, también deterioran la imagen de México como proveedor confiable de aguacate ante sus principales compradores y, por ello, podrían “convertirse en un elemento adverso durante la revisión del T-MEC”
Tomado de Proceso
Camila Ayala Espinosa
Viernes 7 de agosto de 2026
CIUDAD DE MÉXICO (apro) .- La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo no ha realizado una sola visita a la región aguacatera de Michoacán, su ausencia pesa más porque la inseguridad ya paralizó las exportaciones hacia los Estados Unidos.
De hecho, especialistas del sector aseguran que si el problema no se resuelve con rapidez, Perú, Colombia y Brasil aprovecharán el vacío para ganar terreno en el mercado estadunidense, a la par de un escenario en el que se podría complicar la revisión del T-MEC.
En entrevista con Proceso, el secretario general de la Confederación Central Nacional (Cocena), Víctor Mendoza Pantoja, explicó que la prioridad para reactivar las exportaciones no es únicamente reabrir las inspecciones, sino garantizar condiciones de seguridad en toda la región.
De hecho, para dimensionar la gravedad del problema, “es indispensable que la presidenta conozca de primera mano” lo que ocurre en la zona, donde la violencia y la presencia del crimen organizado han puesto en jaque a “productores, trabajadores y empresas”.
“Tiene que ir a toda esa zona, al cinturón aguacatero, que baje a esa parte y hable con los productores”, expuso el representante gremial de empresas agroindustriales.
En el mismo sentido, el Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA) consideró que la prioridad inmediata debe ser proteger la integridad del personal mexicano y estadunidense que participa en la cadena de exportación, además de restablecer las inspecciones lo antes posible para evitar mayores afectaciones a productores, empacadores, transportistas y exportadores.
“También es indispensable garantizar el Estado de derecho en las regiones productoras. La seguridad de los inspectores, trabajadores, empresas y comunidades rurales constituye una condición básica para preservar el acceso a los mercados internacionales y la confianza de los socios comerciales”, expuso el organismo en un análisis sobre la parálisis de las exportaciones de aguacates.
El GCMA sostiene que los incidentes de inseguridad ya no representan únicamente un problema local. A medida que se repiten, también deterioran la imagen de México como proveedor confiable de aguacate ante sus principales compradores y, por ello, podrían “convertirse en un elemento adverso durante la revisión del T-MEC”.
“Aunque la inseguridad no determina por sí sola el futuro del tratado, sí puede endurecer las exigencias de Estados Unidos en materia de cumplimiento, protección al personal, aplicación de la ley y continuidad de las operaciones comerciales”, recalcó.
El grupo consultor explicó que cada suspensión de exportaciones genera incertidumbre entre importadores, distribuidores y cadenas comerciales de Estados Unidos.
Cuando esos compradores dejan de tener certeza sobre el abasto mexicano, comienzan a buscar alternativas para no quedarse sin producto, trasladando parte de sus compras hacia competidores como Perú, Colombia y Brasil.
“Mientras más prolongada o frecuente sea la suspensión, mayor será el riesgo de que otros países ocupen espacios comerciales que posteriormente podrían ser difíciles de recuperar”, concluyó el análisis.
