Beltrones 2030: Ni se encarta ni descarta

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Columna Archivo Confidencial

Armando Vásquez Alegría

Beltrones 2030: Ni se encarta ni descarta

 Martes 16 de junio de 2026

¿El Tío Richie (Ricardo Salinas Pliego) pudiera ser candidato a la presidencia?, le preguntamos a Manlio Fabio Beltrones durante una reunión con el grupo de periodistas Contrapunto 10. “Puede ser cualquiera y sobre todo aquellos que tengan capacidad de competir”, respondió, abriendo la puerta a caras nuevas, aunque matizó con el clásico “aún no son los tiempos”.

Recordó que él no planeaba participar en la pasada elección federal, pero en el 2024 le entró al ruedo con un objetivo claro: que el bloque oficialista no consiguiera las dos terceras partes del Congreso para cambiar la Constitución a su antojo. En las urnas se logró, aunque después el Tribunal Electoral validara lo que la oposición califica como el “fraude de la sobrerrepresentación”.

Le atajamos la respuesta y le advertimos que el país, más que caras nuevas, lo que requiere son personajes con experiencia probada, capaces de enfrentar las crisis actuales. Estuvo de acuerdo. Remachamos diciéndole que él pudiera ser una de esas figuras. No dijo que sí, pero tampoco que no. Su silencio fue elocuente.

Beltrones aclaró que está muy en contacto con diversas entidades de la República donde se está tejiendo un bloque competitivo. El plan, otra vez, es evitar que el partido hegemónico, aliado con lo que llamó una “pedacería”, mantenga el control absoluto. “Si de paso logramos ganar algunos estados, o conservar los que se tienen por parte de la oposición, el objetivo estará cumplido”, soltó, advirtiendo que no piensa distraerse de un ejercicio que va en beneficio de México: evitar las mayorías artificiales.

Lo que dejó muy en claro es la ruta del calendario pues pasando el 2027, luego luego, en 2028 se destaparán las cartas reales para la presidencia. Y remachó con una dura crítica económica: la ocurrencia gubernamental de exigir “10% de capacidad y 90% de lealtad” tiene al país con un adeudo histórico de 20.5 billones de pesos y a las calificadoras internacionales a punto de degradar los bonos de la deuda soberana a nivel de chatarra.

La comida fue en el restaurante Los Güeros, de excelente cocina. Relajado y suelto, el exgobernador sonorense mostró apertura para abordar temas espinosos, como su relación con Alfonso Durazo. “No soy su amigo, ni su enemigo; se han creado muchos mitos”, aclaró, subrayando su respeto a la investidura del gobernador actual. Fue enfático al decir que no se prestará a ningún linchamiento político, un mensaje teledirigido a quienes le auguran un mal destino al mandatario estatal en el contexto del “efecto Trump”.

De paso, sepultó una leyenda urbana de la política local: aquella que afirmaba que Durazo le guardaba rencor porque en su momento le había pedido la dirigencia estatal del PRI y Beltrones optó por designar a Armando López Nogales, su futuro sucesor. “No es cierto”, zanjó de forma tajante.

Tampoco hubo tensiones con Claudia Pavlovich cuando coincidieron en un vuelo reciente a la Ciudad de México. Platicaron a fondo, pero Beltrones prefiere dejar de lado las “grillas palaciegas” para concentrarse en las visiones de la sucesión nacional. Reveló tener a la mano estudios demoscópicos rumbo al 2030, donde, por el lado del oficialismo, Omar García Harfuch aparece como el puntero indiscutible, dejando muy rezagados al resto de los aspirantes.

Al cuestionarlo sobre su segunda licencia en el Senado, el legislador recapituló: si en la primera se dedicó a procesar un balance de los 50 años de la democracia mexicana para luego plantear una “revolcada” a la ley electoral contra la sobrerrepresentación, en este segundo periodo su prioridad es evitar el control absoluto del Legislativo por parte del Ejecutivo.

Su tesis es que, aunque las alianzas son benéficas, consideró que la forma de constituirse es equivocada. No se trata de que las siglas partidistas se sumen entre sí, sino de buscar un liderazgo con arrastre que los aglutine.

“Parece lo mismo, pero es diferente”, apuntó el senador. Como lo que dice el Doctor Simi, le atajamos en la mesa. “Bueno, la Teoría Simi”, sonrió Beltrones de buen humor. “Es similar, pero no es lo mismo. Es muy distinto que los partidos se convoquen entre ellos a ver qué intercambian, a que un personaje competitivo y con probidad los convoque a una acción conjunta”.

Relajado, Beltrones no dice que sí a una candidatura, pero su agenda y sus amarres en los estados gritan que tampoco ha dicho que no al tablero del poder. Sabe que las cartas reales para la presidencia se destaparán pasando el 2027 y su verdadera urgencia va al largo plazo: activar un freno de mano en el Congreso que impida al oficialismo seguir desmantelando la Constitución.

La advertencia no es menor y enciende las alarmas en un México que camina por la cuerda floja, ahí es donde el viejo lobo sonorense apuesta a que la experiencia vuelva a ser la moneda de cambio obligada, antes de que las ocurrencias terminen por quebrar al país.

EN FIN, por hoy es todo, mañana le seguimos si Dios quiere.

Armando Vásquez Alegría es periodista con más de 35 años de experiencia en medios escritos y de internet, cuenta licenciatura en Administración de Empresas, Maestría en Competitividad Organizacional y Doctorando en Administración Pública. Es director de Editorial J. Castillo, S.A. de C.V. y de “CEO”, Consultoría Especializada en Organizaciones.

Correo electrónico: archivoconfidencial@hotmail.com

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