-Planza la dependencia una estrategia de fiscalización para formalizar al 60% de las personas morales sin crear nuevos gravámenes
-El SAT busca que 550,000 empresas omisas comiencen a pagar impuestos en 2026.
Tomado de El Imparcial
Sara Pacheco
Jueves 14 de nayo de 2026
MÉXICO.- El panorama fiscal en México enfrenta un desafío estructural importante: de las 900,000 personas morales constituidas formalmente en el país, el 60% no cumple con el pago de sus impuestos. Ante este escenario, el Servicio de Administración Tributaria (SAT) ha puesto en marcha una ambiciosa estrategia para regularizar a aproximadamente 550,000 empresas omisas durante este año.
De acuerdo con las proyecciones de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), la meta es fortalecer los ingresos públicos hasta alcanzar los 8 billones 721 mil millones de pesos para 2026, lo que representa un crecimiento real del 2% en comparación con el ejercicio anterior. Lo más relevante para el bolsillo de los empresarios y ciudadanos es que este incremento en la recaudación no vendrá de la creación de nuevos gravámenes ni del aumento de las tasas actuales, sino de una fiscalización más eficiente y el combate frontal a la evasión.
Fiscalización estricta sin subir impuestos
La autoridad hacendaria ha sido clara en su postura: se busca agotar el potencial de la base tributaria existente antes de proponer cualquier reforma fiscal. La estrategia central consiste en “invitar” a las compañías que operan formalmente, pero que no reportan ingresos, a que regularicen su situación.
Este enfoque de eficiencia recaudatoria tiene como objetivo cerrar las brechas donde se pierde el dinero público por omisión o engaño. Al centrarse en quienes ya están registrados; pero no contribuyen, el gobierno federal busca equilibrar la balanza tributaria sin afectar a quienes ya cumplen puntualmente con sus obligaciones fiscales.
El reto de la informalidad y la simplificación para Pymes
Actualmente, el 54% de las unidades económicas en México operan en la informalidad, un sector que, a pesar de su volumen, solo aporta el 25% del Producto Interno Bruto (PIB). Para revertir esta tendencia, el SAT planea atraer principalmente a las Pequeñas y Medianas Empresas (Pymes) mediante dos vías:
Simplificación administrativa: Se trabaja en reducir la carga contable y los trámites complejos que muchas veces desincentivan a los pequeños empresarios.
Incentivos para la formalización: Se busca demostrar que ser formal ofrece mayores beneficios, como acceso a créditos y seguridad jurídica, con un costo administrativo menor.
El Resico como herramienta de apoyo para pequeños negocios
Para facilitar este camino hacia la formalidad, la herramienta estrella sigue siendo el Régimen Simplificado de Confianza (Resico). Este esquema está diseñado específicamente para contribuyentes con baja capacidad administrativa, ofreciendo tasas preferenciales que pueden ser de apenas el 2.5% sobre los ingresos.
El uso de este régimen es fundamental para que los negocios que hoy operan “por fuera” vean en la legalidad una opción viable y económica. Al reducir el costo de cumplimiento, el SAT espera que miles de emprendedores se incorporen a la base tributaria efectiva, ayudando a que México supere el actual 15.2% de recaudación respecto al PIB, una cifra que aún se sitúa por debajo del promedio de los países de la OCDE.
Metas financieras para el cierre de 2026
Con estas acciones, el gobierno federal proyecta no solo una mayor justicia fiscal, sino la obtención de recursos suficientes para financiar los programas públicos del próximo año. La apuesta es que la tecnología y la fiscalización focalizada permitan obtener los 8.7 billones de pesos proyectados sin necesidad de recurrir a medidas impopulares como el aumento de los impuestos al consumo o a las utilidades. Para el contribuyente cumplido, esto significa estabilidad; para las empresas omisas, representa un llamado urgente a ponerse al día con el fisco mexicano.
