Deben irse ya líderes de partidos opositores

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Columna Haz y Envés

Armando Fava Ruelas

Deben irse ya líderes de partidos opositores

Jueves 6 de junio de 2024

Las dirigencias nacionales de los partidos de oposición fingen indignación ante un supuesto fraude en los comicios del pasado 2 de junio del que, en efecto, varios candidatos que se dicen agraviados por una Elección de Estado, muestran indicios sugerentes de prácticas que, de comprobarse son ciertas, rayan en lo más burdo, absurdo y rudimentario. Son una calca de lo que se hizo por décadas bajo  aquel viejo sistema político priista.

Pero falta un buen tramo todavía para que se concrete esa lucha: Que las instancias electorales terminen de validar todo el proceso; que se les dé curso a todas las inconformidades presentadas y lo más importante, que se acredite lo denunciado.

Aunque aquellos candidatos agraviados están en todo su derecho a defender los votos logrados en las urnas, todo será especulación, mientras no se cumplan las etapas señaladas.

Pero, una cosa son los candidatos lastimados por esas supuestas (aún) prácticas “mapacheras” y otra, los dirigentes de los partidos nacionales que conformaron la coalición Fuerza y Corazón por México, el PAN, el PRI. Este último está a punto de perder su registro ante la eventualidad de no haber obtenido ni el 3 por ciento de la votación.

A nadie engañan esos desdibujados, incoloros e inocuos Alejandro “Alito” Moreno, Marko Cortés y mucho menos Jesús Zambrano, que durante los casi seis años de la Presidencia de Andrés Manuel López Obrador, jamás se les vio en la pelea, ni para el 2021 como tampoco para este 2024. Cero trabajo de tierra; visitas fugaces y casi clandestinas a los estados. Nada.

En sentido estricto, fueron comparsa con su silencio y nulo activismo; pero, eso sí, se dedicaron a afianzar sus intereses al  interior de sus partidos para seguir pegados a la ubre de las prerrogativas, su único objetivo. Vaya, no siguieron el ejemplo de un férreo y tenaz opositor como lo fue López Obrador quien, pese a los reveses que sufrió en el 2006 y 2012, jamás se rindió.

¿Cuántas veces no se escuchó decir que en México hacía falta un opositor como Andrés Manuel López Obrador para enfrentar al Gobierno Federal? Ni siquiera se dieron por aludidos los susodichos.

“Alito”, Marko y Jesús aparecieron  ya bien entrado el proceso electoral, solo para cubrir el requisito ya una vez aseguradas sus futuras posiciones en el Congreso de la Unión. En realidad, nunca le ayudaron a su candidata. La dejaron sola, con todo y que era mejor se mantuvieran alejados de ella.

Y hoy, sacan la cabeza otra vez, dizque para encabezar el rechazo por parte de varios candidatos de la oposición, como de muchos mexicanos, al supuesto fraude electoral aún no comprobado y que, a como pintan las cosas, tampoco se comprobará.

Ellos ya consiguieron sus escaños en el Congreso de la Unión sin sudar la camiseta, sin escucharle a la gente sus penas, carencias y urgencias las cuales, por cierto, sí se les expresaron a otros que cuando menos hicieron campaña.

Esos dirigentes nacionales deben dejar sus cargos de inmediato; que esas “aventureras de la política” se alisten para lo que sigue en su hoja curricular que es vender caro su amor a MORENA, lo cual lograrían con creces si MORENA y fístulas no alcanzaran la mayoría absoluta también en la Cámara Alta.

Por eso y para eso es su lucha contra el fraude electoral, no para defender el voto supuestamente birlado.

Ahora hablan de una Elección de Estado la cual “se orquestó desde las mañaneras de  López Obrador”. De esa forma eluden su responsabilidad para que nadie voltee a exigirles cuentas, cuando los culpables son ellos por quedarse callados y no ser contestatarios de los ataques del Ejecutivo.

Se sabe que “palo dado, ni Dios lo quita” y si acaso se le ajustara a MORENA cualquier cantidad de sufragios, el resultado en cuanto a la Presidencia de la República ya no tiene marcha atrás.

Dudamos mucho también que en las gubernaturas, diputaciones locales y federales o alcaldías, haya un cambio en los resultados brindados por el INE o los OPLE’s y por eso sostenemos que lo que hacen el priista, el panista y el perredista es mera pantomima.

Así pues, a “Alito” Moreno, Marko Cortés y Jesús Zambrano (antes de que pierda su registro el Sol Azteca) no les queda de otra que dejar las dirigencias de sus partidos nacionales, ante el desastre electoral. No sirvieron para maldita la cosa y servirán para lo mismo en los tiempos que vienen; perdieron la escasa legitimidad que les quedaba y sus gritos alegando fraude, son de mero trámite. Son, como dice esa perla de sabiduría popular: “A conejo ‘juido’, tiran pedradas al matorral”.

Que se vayan de las dirigencias nacionales de esos partidos, que no se queden ni siquiera a una etapa de autocrítica y de renovación interna. Nada. Ese trío de inútiles  ya no tienen qué hacer. Hay muchos, y mejores, que los puedan sustituir.

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