¿En qué nos equivocamos?

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Columna Inmersión
Reynaldo Espinoza Negrete
¿En qué nos equivocamos?
Miércoles 28 de enero de 2026

Las reglas no se hacen para romperlas, se hacen para una convivencia sana, segura, armónica, una forma de coexistencia humana respetuosa, con beneficios si no para todos, para las mayorías, ese estilo de vida, esa filosofía, lo contrario, es decir, romperlas, tomar un atajo, brincarlas, ignorarlas y lo más deleznable incumplirlas deliberadamente es, generalmente, transitar por un sendero riesgoso, en cualquier plano; administrativo, financiero, ambiental, en salud, técnico.

Seguir las reglas es honrar la experiencia, los acuerdos entre partes, los convenios entre integrantes.

Preguntarnos en qué nos equivocamos una vez que se presenten consecuencias adversas resultaría ocioso; revisarlas y analizarlas de haber seguido una regla, un protocolo, un procedimiento

Lo anterior aplicaría a un accidente como la discoteca “Lobohombo”, de la Ciudad de México (se dice provocado, 22 muertos, 2000); la discoteca “News Divine” Ciudad de México (12 muertos, 2008); la guardería ABC en Hermosillo, Sonora (49 niños muertos, 2009); el Centro de Inmigrantes en Ciudad Juarez, Chihuahua (40 muertos, 2023); Bar Rich/Centro Comercial San Luis Potosí, S.L.P. (2 jóvenes muertos, 2024), Tienda Waldo’s en Hermosillo, Sonora (24 Muertos, 2025).

Un pequeño registro de accidentes en locales comerciales; pero, una inmensa historia de omisiones, negligencias, irresponsabilidades, quizá corrupciones; presiones con intereses oscuros y en algunos de ellos injusticias, que han generado un gran dolor, tanto en sobrevivientes como en sus seres cercanos y asombro y estupor en la sociedad en general.

Como ejemplo es la normatividad técnica, que es muy específica para el diseño, construcción, instalación y operatividad en los aspectos eléctricos, y hoy nos preguntamos: ¿Qué hacía un transformador con esos rangos, sin las debidas protecciones en el interior de un local comercial?

Y más: ¿Quién lo requirió? ¿Quién lo calculó? ¿Quién lo instaló? ¿Quién lo energizó? ¿Quién le da mantenimiento? ¿Quién lo vigilaba? ¿Quién invirtió en él?

Si la NOM-001-SEDE; la NOM-002-SEDE; la NRF-025-CFE y otras, en cualquier caso, la versión vigente, establecen los requisitos a cumplir obligatoriamente en lo técnico, por supuesto resulta ocioso ir hacia atrás…

¿En qué nos equivocamos al intentar explicarnos el accidente de la tienda Waldos y su fatal consecuencia, refiriéndonos a esa normatividad, ya que se hizo público que fue una falla de origen eléctrico?

Sin embargo, y regresando al pequeño registro de accidentes que tuvieron diferentes orígenes, pero, similares consecuencias, coinciden varias conceptos en el caldo de cultivo que genera un accidente, desde un inspector gubernamental al cual se le exige ser todólogo; un funcionario de mediana categoría que desconoce varias de las disciplinas que autoriza, como el manejo en tipos de gases; uno de alto rango que ignora la coordinación en emergencias;, un gerente comercial sin práctica en evacuación de personal;, un cajero sin capacitación en contraincendio; una recepcionista que no sabe aspectos de protección civil; un almacenista sin conocimientos en manejo de sustancias peligrosas;, una intendente en acopio de residuos peligrosos.

Luego de aclamar justicia, los afectados en el ir y venir por hospitales, funerarias, cementerios, continúan con oficinas, juzgados, protestas en plazas públicas y no escuchan la conclusión. Vaya, ni siquiera avances en los procesos legales, incluso se externan opiniones desde el más alto nivel de la administración de justicia como… “el personal está exhausto por las jornadas (quizá merezcan unas vacaciones en japón esas jornadas extenuantes, según costumbre de algunos miembros de un partido).

Para colmo, aunque sin consecuencias fatales en la entrada norte de la capital sonorense, se vuelca una pipa de gas (24 enero 2026) con 9,000 litros de gas LP, potencialmente una bomba. En este accidente debiéndose reconocer al cuerpo de bomberos, tan solo de recordar el accidente similar de septiembre del 2025 en Iztapalapa, este sí, fatal, con saldo de 31 muertos.

Diferentes instancias, diferentes niveles de gobierno, desde legislativos, judiciales y ejecutivos, de alguna manera se involucra su accionar y su tipo de responsabilidad.

Entonces, empresarios, inversionistas, trabajadores independientes, funcionarios, empleados gubernamentales, quizá la pregunta más adecuada es:

¿Qué hay que cumplir?

Que la que suena más lúgubre …

¿En qué nos equivocamos?

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