“Las escritoras estamos invadiendo todo; ¡qué nos duran!”, lanzó Bárbara Jacobs

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Ahí como la ven, los escritores a veces somos sinceros. Bárbara Jacobs sonrió entre traviesa y tímida tras su declaración, la cual vino a cuenta al referirse a sus dos recopilaciones de relatos.

Una es la Antología del cuento triste, realizada en 1997 al lado de Augusto Monterroso (1921-2003), su primer esposo: No sé cómo me atreví, pero ahí está; Tito era, como ustedes saben, muy ocurrente, por decir lo menos, y que me haya invitado a colaborar en un libro fue genial.

De la otra, Los mejores cuentos mexicanos, de 2001, aseguró que ésa es la neta, son (los relatos) que yo de veras elegiría y, por tanto, es una de esas veces en las que, enfatizó, ha sido sincera.

La escritora, poeta, ensayista, traductora y articulista, colaboradora de La Jornada, recibió la noche del miércoles un homenaje en la Casa Universitaria del Libro (Casul), de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), luego de donar toda su obra publicada a la Biblioteca de Mujeres de esa institución.

Con cerca de 25 títulos, su nombre se unió al de Elena Poniatowska, Cristina Pacheco, Margo Glantz, Sara Sefchovich y Elsa Cross, por mencionar a algunas de las autoras que han participado en esa iniciativa impulsada desde hace tres años por esa instancia universitaria, mediante la que se propone reunir la obra de creadoras hispanas y ponerlas al alcance de estudiantes, lectores e investigadores para su consulta y lectura.

–¿Qué significado tiene para usted este donativo y ser parte de un proyecto tan singular? –se preguntó a Bárbara Jacobs (Ciudad de México, 1947) en entrevista antes del tributo.

–Es fantástico, casi increíble, cuando me invitaron pensé que se habían equivocado, pero insistieron, y pues ahí están ahora todos mis libros; estoy bien ubicada: soy mujer y soy escritora, y las compañeras que ya están son mis amigas, las quiero y las admiro a todas.

–¿Ha cambiado la literatura de alguna manera con la cada vez mayor presencia de mujeres en ella?

–Pues estamos invadiendo el campo, tomando posesión. Todas las compañeras que ya salieron en esta colección son de primera. ¡Qué puedo decir! Está muy bien; me siento muy orgullosa de estar en ese grupo. Claro que hemos hecho ruptura. ¡Qué nos duran!

–Tener juntos todos sus libros como ahora, ¿le ha permitido notar algo de su recorrido por la vida literaria?

–Aunque debo decir que he avanzado, si leo mi primer libro, lo veo muy bien; claro que ya no lo volvería a escribir. Cada uno de mis libros son diferentes y cada uno tiene su lugar tanto en el mundo literario como en los lectores. Hay quienes prefieren unos y otros, otros; por eso tengo tantos, para dar gusto a mucha gente.

–¿Mantiene hoy las mismas motivaciones o incentivos para escribir que en sus inicios?

–Siempre he sido una persona más bien aislada, no es que no tenga amigas y amigos desde la primaria, pero ellos mismos te dirán que yo era la más callada, la más reservada, y así he seguido; me extraña que aún me llamen. Por eso la literatura ha sido mi interlocutor, mi refugio, mi mejor medio de comunicación, mi todo.

Mi diario es mi manera de hablar conmigo misma. Hay en casa un mueble lleno con mis diarios, son muchísimos; todos tienen fecha; no me atrevo a leerlos, pero alguien sí se atreverá algún día. Nunca he pensado en publicarlos.

Bárbara Jacobs agrega que su diario ha sido una compañía imparable y que decidió llevarlo desde muy niña debido, precisamente, a que es una persona poco sociable, y siempre lo ha tenido como un recurso.

“Lo empecé en Montreal, cuando tenía como 12 años, pero, formalmente, ahí están todos mis cuadernos desde 1964. No ha sido inspiración para mis libros, sino más bien le platico o le pido permiso; le digo: ‘si ves que voy a regarla, por favor, échame aguas’.”

Aunque en su momento afirmó que su libro La buena compañía era su testamento literario, la escritora asumió ahora que el próximo que escriba, si lo termino, también cumplirá esa función.

Siempre supongo que el libro que estoy escribiendo va a ser el último, y ahora sí cada vez me acerco más a creer en lo que yo misma digo, pero ojalá también escriba el que viene.

La autora de Las hojas muertas, Doce cuentos en contra y Días de tu vida adelantó que en mayo se publicará un libro de breves ensayos literarios, titulado De la mano a la luz, y que cuenta con otro terminado, pero que no ha entregado, porque es más divertido y atractivo, y temo que haga a un lado al que está por aparecer. Se llama Gitana más buena no ha habido ni habrá, como la copla española, aclaró entonando esa melodía.

Aunque en la entrevista se reservó los detalles del libro en el cual trabaja hoy día, porque es un secreto, pero ya tiene título y algunas páginas avanzadas, durante el homenaje la autora dio más pormenores.

Todo lo que he escrito creo que ha sido autobiográfico, pero éste es netamente una autobiografía, medio extraña, pero es lo que es, y ya llevo algunas páginas, y, si no muero, a lo mejor lo termino, bueno casi hasta el final, porque no lo podré hacer. A ver a quién se lo encargo; me encantaría que te tocara a ti el final, le dijo al escritor Alberto Ruy Sánchez, su amigo y editor, quien participó en ese tributo al lado de Guadalupe Alonso, directora de la Casul.

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