El laberinto de la sucesión dentro de Palacio Municipal

r4
r4
6 Min Read

Columna Olor A Dinero

Feliciano J. Espriella

El laberinto de la sucesión dentro de Palacio Municipal

Viernes 27 de marzo de 2026

Tres perfiles compiten por heredar el capital político de Astiazarán, pero la verdadera disputa no está en los nombres, sino en la fragilidad de la alianza opositora y los expedientes que cada uno arrastra.

Quinta entrega sobre los y las aspirantes a contender por la alcaldía de Hermosillo, dentro de la serie iniciada el pasado 9 de marzo con la columna “Alcaldía de Hermosillo, la joya de la corona en 2027”.

La capital de Sonora no es solo el municipio más importante del estado, sino el bastión que la oposición necesita retener si quiere tener un futuro competitivo frente a Morena. Con el actual alcalde, Antonio “Toño” Astiazarán, perfilado para buscar la gubernatura en 2027, la pregunta en las mesas de análisis es quién podrá heredar su capital político y mantener una administración que hoy presume “cero observaciones” ante la Auditoría Superior de la Federación (ASF).

En este escenario, tres nombres emergen con fuerza desde el bloque oficialista municipal y la oposición tradicional: Flor Ayala, Daniel García Escalante y Ramón Corral Aguirre. Cada uno representa una apuesta distinta: la solidez institucional, el control del territorio o el peso del linaje partidista.

FLOR AYALA: EL AS BAJO LA MANGA DE LA ALIANZA

Flor Ayala Robles Linares es considerada una de las figuras más sólidas y competitivas de la oposición. Su perfil no es el de una política improvisada; cuenta con experiencia legislativa y administrativa que le permite dialogar con los sectores empresariales y sociales de la capital.

Para la prensa especializada, Ayala es la pieza clave para concretar una “alianza amplia”. Sin embargo, la reciente postura de Gildardo Real añade una complicación técnica: si la coalición no se amarra bajo términos de unidad total, Flor Ayala tendría que contender bajo las siglas de su partido de origen, el PRI.

Su fortaleza radica en su madurez política. Su debilidad, en cambio, no es personal: es estructural. Depende de acuerdos entre dirigencias que históricamente han privilegiado cuotas antes que resultados.

DANIEL GARCÍA ESCALANTE: EL OPERADOR CON “FIERROS EN LA LUMBRE”

En el otro extremo de la estrategia encontramos a Daniel García Escalante, actual director de Participación Ciudadana del Ayuntamiento. Es, en términos prácticos, el operador de tierra del alcalde.

Su principal activo es el programa CRECES, que le permite mantener contacto directo con comités vecinales en colonias y construir una base territorial real.

Pero su expediente está lejos de ser limpio. Informes del ISAF han detectado observaciones no solventadas del ejercicio 2024 en obras vinculadas al presupuesto que él coordina. No es menor que sus críticos hayan bautizado el programa como el “robadero CRECES”.

A esto se suma un golpe reputacional reciente: la detención de su padre, el exdiputado Edmundo García Pavlovich, por fraude. El hecho no le es imputable, pero en política las percepciones pesan tanto como los hechos. Y en momentos de definición, cualquier sombra se amplifica.

RAMÓN CORRAL AGUIRRE: EL PESO DEL APELLIDO

Un tercer nombre comienza a tomar fuerza: Ramón Corral Aguirre. Hijo del histórico panista Ramón Corral Ávila, su apellido le abre puertas dentro de la vieja guardia del PAN.

Representa una posible “tercera vía” dentro del equipo de Astiazarán. A diferencia de García Escalante, no arrastra desgaste por auditorías; y a diferencia de Flor Ayala, su identidad partidista no genera dudas.

Su reto es otro: el bajo nivel de posicionamiento público. Es un perfil más técnico que mediático, lo que en tiempos de campañas altamente visibles puede convertirse en una desventaja crítica.

EL FACTOR GILDARDO REAL Y EL CHOQUE DE PARTIDOS

La declaración de Gildardo Real Ramírez —en el sentido de que cada partido debe postular a sus propios cuadros— pone en jaque la idea de una candidatura común.

Si esa lógica se impone, la oposición llegaría fragmentada a la contienda. Y en ese escenario, competir contra Morena sería como entrar a la duela con desventaja estructural: no por talento individual, sino por desorden colectivo.

La sucesión en Hermosillo no se definirá únicamente por los perfiles, sino por la capacidad de construir unidad real. Porque mientras unos presumen resultados, otros siguen negociando posiciones.

Y en política, el tiempo que se pierde en disputas internas suele ser el que define las derrotas.

Seguiremos observando. Porque en este tablero, cada movimiento cuenta… y cada omisión también.

Si le interesa profundizar en este tema, lo invito a acompañarnos este viernes a las 6:10 de la mañana en La Caliente 90.7 FM, donde tendré la oportunidad de comentarlo con mayor detalle en el noticiero de José Ángel Partida.

Por hoy fue todo. Gracias por su tolerancia y hasta la próxima.

Share This Article
Leave a comment