Plan B: Jaque Mate Financiero

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Columna Archivo Confidencial

Armando Vásquez Alegría

Plan B: Jaque Mate Financiero

 Martas 24 de marzo de 2026

EN EL PLAN B DE SHEINBAUM EL argumento oficial es la “austeridad republicana”, pero el diablo está en los detalles del financiamiento.

Primero.- La presidenta busca imponer un tope drástico a los estados: ningún Congreso local ni partido político estatal podrá costar más del 0.70% de los ingresos propios de la entidad, ojo, no sobre el presupuesto total.

Es decir, los ingresos totales al año en Sonora se calculan sobre 12 mmdp. Aplicando el 0.70% del Plan B quedan en 84 mdp que equivalen a la bolsa total de 716 mil UMAs diarias (considerando el valor de la Unidad de Medida Actualizada en 118 pesos).

Segundo. –  Cada año, hasta el momento, el dinero que recibe un partido se calcula multiplicando el padrón electoral (2.3 millones) por el 65% del valor de la UMA, es decir, 76.25 lo que nos da 175.3 millones de pesos.

Bajo la ley actual, si Sonora crece en población, los partidos reciben un poco más para atender a esa gente. Con el Plan B, aunque Sonora tenga el doble de habitantes, si el Gobierno no recauda más, los partidos se quedan con las mismas migajas. Y…

Tercero. –  El Plan B no solo quita dinero, sino que endurece el castigo. Propone que el INE y la UIF (Inteligencia Financiera) crucen datos en tiempo real durante las campañas. Si un candidato gasta en un espectacular y no lo reporta ese mismo día, la sanción es fulminante.

Así tenemos que en Sonora y durante este año, Morena tiene para gastar 34.5 mdp, el PAN 26.8, PRI 21.5, MC 18.4, PVEM 12.5 y PT 11.8 mdp. Como 2027 es año electoral, cada partido obtiene un 50% más de sus prerrogativas. En diciembre cuando se presente el presupuesto de egresos adecuado al 0.70 % de ingresos propios que marca el Plan B, las cifras que obtendrán cada uno quedarían así:

Tomando como base la cifra del 2026, Morena pasaría de 34.5 mdp a 21.6 más 50% (10.8) para la campaña, sería el gran total de 32.4 mdp para ejercer durante el año que entra. El PAN (8.3 + 4.1) 12.4; el PRI (6.7 + 3.3) 10 mdp; MC (5.9 + 2.9), 8.8; PVEM (4.9 + 2.4) 7.3 y PT (4.6 + 2.3) 6.9 mdp.

Con esas cantidades para todo el 2027, cada partido deberá financiar no solo la campaña a Gobernador, sino también las de las 72 alcaldías y las 21 diputaciones locales, además de sostener sus oficinas y nóminas durante los doce meses. Es, literalmente, una dieta forzada para la democracia sonorense.

La Ley de Instituciones y Procedimientos Electorales para el Estado de Sonora en su artículo 212 (el techo alto) reconoce la realidad geográfica y poblacional de Sonora permitiendo un tope de gastos –según la fórmula–, de más menos 110 millones de pesos incluso para 2027 para que un candidato a Gobernador pueda ser competitivo. Este importante detalle técnico no se modifica.

Pero, el artículo 95 (el suelo bajo) impone un candado de equidad: ningún partido puede recibir más dinero privado de lo que se recibe del Estado, pero es funcional porque el financiamiento público ha sido lo suficientemente alto para que el tope de gastos sea alcanzable hasta el momento.

Lo que hace el Plan B de Sheinbaum no es crear una nueva regla, sino asfixiar la base para que ese articulado se vuelva una trampa mortal. Al imponer el recorte del 0.70% de ingresos propios, se encoge el cheque público a su mínima expresión (como ya calculamos apenas 4.1 mdp para el PAN o 3.3 mdp para el PRI en campaña). Al bajar esa base, el Artículo 95 entra en automático como una guillotina: si el Estado solo te da 4 millones, la ley te prohíbe recibir más de 4 millones de tus simpatizantes.

El resultado es una parálisis por diseño. Mientras el Artículo 212 te da permiso de gastar 110 millones, el Plan B —al reducir el financiamiento público— te impide legalmente alcanzar siquiera el 10% de esa cifra.

En 2027, Sonora vivirá una ficción democrática: tendremos candidatos con permiso legal de correr un maratón, pero con una ley que les prohíbe dar más de tres pasos. El ‘ahorro’ de la austeridad republicana termina siendo, en realidad, el costo de eliminar la competencia.

¿Será acaso que todo ese ruido con la revocación de mandato es la cortina de humo perfecta para que la oposición no vea la asfixia financiera que les espera en 2027? Entre los Siervos de la Nación, los programas sociales y este Plan B que pulveriza la competencia, Sonora y México caminan hacia un modelo de partido hegemónico, más cercano a las dictaduras que a una democracia vibrante.

Y si la oposición va separada, disgregada financieramente, pues mejor para Morena.

EN FIN, por hoy es todo, mañana le seguimos si Dios quiere.

Armando Vásquez Alegría es periodista con más de 35 años de experiencia en medios escritos y de internet, cuenta licenciatura en Administración de Empresas, Maestría en Competitividad Organizacional y Doctorando en Administración Pública. Es director de Editorial J. Castillo, S.A. de C.V. y de “CEO”, Consultoría Especializada en Organizaciones.

Correo electrónico:

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