Columna Archivo Confidencial
Armando Vásquez Alegría
Misma gata, pero revolcada…
Martes 17 de marzo de 2026
DESPUÉS DE SEIS DÍAS de aquel terremoto del 19 de septiembre del 2017, AMLO conformó un fideicomiso privado llamado “Por los demás” con una arquitectura de recaudación hormiga para supuestamente apoyar de forma directa a los damnificados.
Personajes de su círculo más íntimo —encabezados por su secretario particular, Alejandro Esquer— fueron captados en cámaras bancarias realizando depósitos de cincuenta mil pesos en efectivo, uno tras otro, en una operación que el INE bautizó como “Operación Carrusel” y que al final perdonó.
El objetivo entonces era eludir la fiscalización electoral; se recaudaron 78.8 millones de pesos cuyo rastro final se perdió en retiros de efectivo imposibles de auditar. Hoy, la emergencia ya no es un sismo, sino el colapso energético del régimen cubano. Pero la herramienta es sospechosamente familiar.
En lugar de un fideicomiso, se utiliza la Asociación Civil “Humanidad con América Latina”; en lugar de depósitos en ventanilla, se activan transferencias SPEI de una burocracia de primer nivel y contratistas gubernamentales que el grupo en el poder comandado por AMLO, supuestamente, busca inyectar recursos a Cuba sorteando las restricciones que el T-MEC y la administración Trump han impuesto a los envíos oficiales de petróleo.
En 2017 la cifra mágica del “pitufeo” fueron los cincuenta mil pesos porque era el límite para no activar alertas automáticas inmediatas. Pero ahora la tecnología del SAT es más avanzada, por lo que el uso de SPEI deja un rastro digital que el gobierno de EU puede seguir mucho más fácil que aquel manejo de efectivo.
En Washington ya se la saben. Esta estructura no es vista como caridad, sino como una operación de elusión de sanciones. La AC legitimada para obtener donaciones apenas el 9 de marzo (es un trámite que dura de tres a ocho meses) la encabezan Carlos Pellicer López (sobrino del mentor de AMLO) y la escritora Laura Esquivel busca darle un barniz de legitimidad cultural.
Pero es la misma gata nada más que revolcada pues el flujo financiero sigue el mismo patrón: aportaciones “hormiga” de funcionarios de primer nivel —desde la propia presidenta Sheinbaum hasta secretarios de gabinete y otros tipos de funcionarios y personajes— que validan una cuenta privada para fines que el Estado mexicano, por ley, tratados y amenazas, ya no puede financiar abiertamente.
Así, el “sospechosismo” que rodea a la cuenta de Banorte 1358451779 no es una invención de la oposición, sino una táctica evolucionada del 2017 que busca torear las sanciones de la Oficina de Control de Activos Extranjeros, una agencia de inteligencia financiera dependiente del Departamento del Tesoro de EU con la misión de administrar y aplicar sanciones económicas basadas en la política exterior y la seguridad nacional de EU.
En su cuarto mensaje a la nación desde que dejó la presidencia, AMLO en su twitt demostró que sigue siendo un hombre de tempestades. Durante el terremoto se cobijó en el espíritu de solidaridad de ayuda a los damnificados y ahora hace lo mismo, pero con destino a los cubanos, dizque para beneficiar sus ideales de libertad y bla, bla. https://n9.cl/ql5lab
Se ha publicado que esta petición de AMLO no ha caído como una sorpresa en Washington, sino como una confirmación, sobre todo para Marco Rubio, el secretario de Estado quien vio el movimiento del ex presidente como una jugada audaz de perforar el bloqueo energético que el gobierno estadunidense ha estrechado sobre la isla desde enero de este año.
Apenas el pasado 29 de enero, Trump firmó la Orden Ejecutiva 14380, declarando una emergencia nacional respecto a Cuba y autorizando aranceles punitivos a cualquier país que suministre petróleo a la isla. Washington logró que Sheinbaum suspendiera los envíos oficiales de PEMEX en febrero para evitar represalias comerciales.
Sin embargo, AMLO ha respondido con una “guerra asimétrica” financiera. Al usar una asociación civil y una cuenta de Banorte, busca crear un flujo de recursos que técnicamente es privado, dificultando que Washington aplique aranceles a México sin entrar en una batalla legal compleja sobre la libertad de ciudadanos para donar a causas extranjeras.
La postura oficial de la Embajada de EU en México ha sido clara: “La mejor forma de ayudar al pueblo cubano es empoderarlo, no alimentar al régimen que lo oprime”. La lectura gringa es que el dinero recaudado en la cuenta de Banorte terminará en las manos de las empresas estatales cubanas, –pues no existen ONG–, perpetuando el control del Partido Comunista justo cuando la isla enfrenta su mayor crisis energética y social.
Desde la perspectiva de los “halcones” republicanos, este financiamiento colectivo para petróleo es una provocación que podría contaminar la cada vez más cercana revisión del T-MEC. Y es que, como dicen analistas de EU, si se comprueba que empresas contratistas del gobierno mexicano están “limpiando” fondos a través de esta A.C. para comprar crudo, Washington no dudará en catalogar estas acciones como una violación indirecta de los acuerdos de seguridad regional.
Se considera que el colapso del sistema eléctrico en Cuba (que ayer dejó a la isla en tinieblas) es el punto de quiebre necesario para una transición. Al intervenir con esta colecta, AMLO es visto en la capital estadounidense no como un humanista, sino como el “oxígeno de emergencia” que intenta mantener con vida un modelo que Washington ya ha decidido dejar caer.
Al momento en que AMLO puso un número de cuenta de Banorte en un tuit, la colocó en el radar de los analistas de la OFAC que, bajo la Ley Magnitsky, puede cancelar visas o congelar cuentas de donantes que sean funcionarios de alto nivel o empresas con intereses en EU por apoyar regímenes represores.
Al final, lo que está en juego no es solo la luz en las calles de La Habana, sino la viabilidad de la relación México-Estados Unidos. Mientras el expresidente juega a la ‘guerra asimétrica’ desde su retiro, los platos rotos —aranceles, visas canceladas y fricciones en el T-MEC— los pagarán quienes hoy, por lealtad o por miedo, depositan su futuro político en la cuenta de Banorte.
EN FIN, por hoy es todo, mañana le seguimos si Dios quiere.
Armando Vásquez Alegría es periodista con más de 35 años de experiencia en medios escritos y de internet, cuenta licenciatura en Administración de Empresas, Maestría en Competitividad Organizacional y Doctorando en Administración Pública. Es director de Editorial J. Castillo, S.A. de C.V. y de “CEO”, Consultoría Especializada en Organizaciones.
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