Columna Archivo Confidencial
Armando Vásquez Alegría
Del show al púlpito político
Vienes 13 de febrero de 2026
El 27 de este mes concluye el plazo. De las 89 organizaciones que notificaron intención para conformarse en partidos políticos nacionales, solo tres avanzaron de forma significativa: Somos México, Construyendo Solidaridad y Paz (CSP) y México Tiene Vida (MTV). Las demás se rezagaron por falta de recursos, inactividad o incumplimiento de plazos.
Somos México (ex Personas Sumando en 2025, A.C.; ligada a Marea Rosa y ex-PRD/PRI/PAN) surgió de manifestaciones cívicas en defensa del INE y contra reformas electorales. Líderes como Guadalupe Acosta Naranjo y Emilio Álvarez Icaza impulsan contrapesos democráticos, independencia judicial y participación ciudadana.
Al corte del 11 de febrero, reportó 270 mil 197 afiliados preliminares (105% del mínimo) y 231 asambleas distritales validadas, superando umbrales. Su avance es sólido, con base en oposición anti-Morena.
Sin embargo, analistas confieren entre un 35-45% estimado de riesgo para lograr el registro por antecedentes de líderes en casos como la “Estafa Maestra” que podrían activar una fiscalización más estricta sobre origen de fondos y posibles irregularidades en captación.
Por cierto, cómo le han hecho la lucha sus opositores por bloquearles, tan es así que hubo denuncias ante el TEPJF sobre falta de quórums en enero e incluso, les achacaron nula transparencia normativa que fueron rechazadas por la autoridad. Lo último fueron exposición de afiliaciones duplicadas (como que se las dieron del PAN) pero si pasa la verificación final en marzo o abril le darán el registro.
Construyendo Solidaridad y Paz (CSP) es la tercera versión del PES (Encuentro Social/Solidario), con orientación evangélica-conservadora y énfasis en valores familiares, solidaridad y paz. Hugo Eric Flores Morales lidera un grupo con estructura territorial heredada. Acumula 353 mil 574 afiliados preliminares (138%) y 298 asambleas distritales, con superávit que amortigua ajustes.
Tiene entre 40% y 50% de probabilidades de riesgo por su historia de violación vía vínculos eclesiásticos, financiamiento irregular y coerción en asambleas, común en grupos religiosos. Su coincidencia de siglas con “Claudia Sheinbaum Pardo” genera sospechas de satélite oficialista (que ya lo ha sido al aliarse con Morena en 2018) y el TEPJF ordenó aclarar duplicados en afiliaciones compartidas con MTV en Zacatecas y Nuevo León.
México Tiene Vida, con raíces evangélicas-provida en Nuevo León, prioriza la “vida desde la concepción”, dignidad humana y valores cristianos. Jaime Ochoa Hernández la dirige y sus acercamientos al Partido Republicano de EU e Israel (invitaciones diplomáticas, no financiamiento confirmado) les generó sospechosismo que ya se investiga.
Reporta 334 mil 004 afiliados (130%) y 220 asambleas distritales. Tiene entre 55% y 65% de riesgo de no ser aprobado. La vara del INE es estricta y hasta enero iban 141 asambleas validadas. Hubo reportes en Chihuahua de duplicaciones compartidas con evangélicos de CSP. Otra extrañeza es que en las últimas semanas su dependencia en la aplicación para afiliaciones fue tal (60-80%) que se aumentó la vulnerabilidad a depuraciones.
Como detalle: El INE en procesos pasados muestran reducciones de 10-20% en afiliados. A ver cómo les va. Llama la atención que de las 89 organizaciones iniciales 36 se quedaron en el camino muy rápido y pasaron 53 de las cuales 44 no realizaron una sola asamblea y para rematar, de las nueve restantes, dos no pasaron de mil afiliados. https://n9.cl/h50np
Fue un ejercicio mayoritariamente oportunista: nombres grandilocuentes que enarbolaban autonomías indígenas, liberalismo, federalismo, ambientalismo, civismo, patriotismo, republicanismo o tradicionalismo conservador, pero sin estructura, movilización masiva ni financiamiento real. Puro show. Una realidad cruel que demuestra lo alto que está el listón del INE para evitar la proliferación de partidos de escritorio.
De estos tres llama la atención, pues no es casual que dos sean de orientación evangélica, población calculada en más menos 14-15 millones de votos en México, (entre 11 y 13%) que, contextualizados, vemos su incidencia en el giro a la derecha de algunas naciones de América Latina, con independencia del efecto Trump.
Guarde este dato para más delante: un 20-25 % de las diferentes ramas de evangelistas (Latinobarómetro y Pew Research 2023-2024) son principalmente pentecostales y neopentecostales. Es un tema que merece análisis aparte. Y es que la población de este tipo de religión sigue en aumento.
Así tenemos: Honduras lidera con 43-47%, seguido de Guatemala (40%), Nicaragua (35%), El Salvador (29-35%), Costa Rica (28-56% en algunas mediciones), Panamá (29-55%), República Dominicana (22-50%), Brasil (22-30%, con unos 42 millones de fieles) y otros países en rangos de 15-18% (Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela) hasta los más bajos en Paraguay y Uruguay (7%).
Esta transformación religiosa no es solo numérica, tiene un impacto político directo. Los evangélicos manejan con mayor eficacia que los católicos dos herramientas clave: el control de medios (radio, televisión y redes sociales) y, sobre todo, la influencia de los pastores en el voto.
Estudios y casos documentados muestran que un alto porcentaje de feligreses (estimaciones conservadoras del 80% o más en contextos movilizados) siguen las recomendaciones pastorales, convirtiendo a las megaiglesias en auténticas maquinarias electorales. Hay pruebas de su eficiencia en países con giro a la derecha.
En México, CSP y MTV buscan capitalizar precisamente ese potencial al contar con una estructura pastoral disciplinada, bases territoriales en el norte y centro, y una agenda moral conservadora que resuena en sectores que se sienten desplazados por el progresismo dominante.
No es un fenómeno aislado ni gratuito; es la respuesta organizada de un grupo religioso en ascenso que, ante la secularización católica y el vacío de representación, opta por la vía partidista para influir en políticas públicas.
Al final, vemos como corriente actual que la influencia religiosa está reconfigurando el mapa político latinoamericano. En un continente donde la fe sigue siendo alta (más del 90% cree en Dios, según Pew 2024), los evangélicos emergen como un actor cada vez más decisivo.
No es solo cuestión de números; es cuestión de organización, narrativa y capacidad de movilización. Y en México, con dos de las tres organizaciones viables en ese espectro, el mensaje es claro: el voto conservador-religioso ya no es marginal. Queda por ver si el INE les da luz verde o si, como a tantas otras, les cierra la puerta. La política mexicana, una vez más, se escribe también desde los púlpitos, no solo desde el zócalo.
EN FIN, por hoy es todo, el lunes le seguimos si Dios quiere.
Armando Vásquez Alegría es periodista con más de 35 años de experiencia en medios escritos y de internet, cuenta licenciatura en Administración de Empresas, Maestría en Competitividad Organizacional y Doctorando en Administración Pública. Es director de Editorial J. Castillo, S.A. de C.V. y de “CEO”, Consultoría Especializada en Organizaciones…
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