Columna Olor A Dinero
Feliciano J. Espriella
La IA llega las aulas: Iris Sánchez Chiu
Jueves 12 de febrero de 2026
Sonora busca adelantarse a los retos tecnológicos con una iniciativa que introduce la educación en Inteligencia Artificial en todos los niveles educativos, preparando a los estudiantes para competir en la economía del presente y del futuro.
La educación pública en Sonora podría tomar un rumbo estratégico si prospera la iniciativa que, esta semana, presentó la bancada del PRI en el Congreso del Estado: una reforma a la Ley de Educación que incorpora de manera formal contenidos de Inteligencia Artificial (IA) en los planes y programas de estudio de educación básica y media superior. El planteamiento coloca a Sonora en sintonía con los cambios tecnológicos que ya transforman la economía global y que demandan nuevas habilidades para competir y prosperar.
La propuesta fue presentada por la diputada Iris Sánchez Chiu, quien advirtió ante el pleno que “es imperativo que nuestro marco legal educativo evolucione a la par de la tecnología. No se trata solo de usar dispositivos, sino de que nuestros estudiantes comprendan y aprovechen la Inteligencia Artificial para su superación académica y futura competitividad laboral”. Más que una postura política, la frase sintetiza una urgencia innegable: ninguna entidad puede aspirar a un desarrollo sustentable si su sistema educativo no forma estudiantes capaces de interactuar, analizar y crear con la tecnología que domina el presente.
La resistencia que en su momento enfrentó la introducción de la computación básica en las escuelas hoy se repite con la IA, pero con mayor velocidad y sin espacio para la duda. La revolución tecnológica no admite pausas. Mientras antes la alfabetización digital era un complemento, ahora es un requisito de supervivencia profesional. La IA está reconfigurando procesos en sectores como manufactura, servicios, comercio, salud, transporte, energía, logística y administración pública. No se trata solamente de crear nuevas herramientas: se están redefiniendo las cadenas productivas.
Según proyecciones internacionales, para 2030 la IA habrá generado millones de empleos que todavía no tienen nombre, pero que requerirán competencias concretas: desde interpretar datos mediante modelos inteligentes, hasta automatizar tareas rutinarias o colaborar con sistemas autónomos. Quienes adquieran estas habilidades tendrán acceso a empleos mejor pagados y con mayor movilidad.
Pero el beneficio no es únicamente económico: incorporar IA en la educación pública ayuda a cerrar la brecha digital. Mantener estos conocimientos reservados a quienes pueden pagarlos significaría perpetuar desigualdades. En cambio, integrarlos desde primaria y secundaria permitiría que estudiantes de zonas urbanas y rurales tengan acceso a herramientas que, en el mediano plazo, definirán su futuro profesional. Democratizar la alfabetización en IA es democratizar las oportunidades.
La iniciativa también incorpora un componente esencial: garantizar continuidad educativa en situaciones de emergencia o contingencia. En ese escenario, las autoridades estatales y municipales deberán asegurar la educación a distancia mediante plataformas digitales, televisión educativa y herramientas de IA adaptadas a las condiciones tecnológicas de cada región. Es una lección aprendida de la pandemia: no se puede improvisar la educación remota. Se necesita infraestructura, planeación y herramientas humanas y tecnológicas que sostengan el proceso formativo.
Otro punto estratégico es el fortalecimiento de la formación docente. El proyecto recomienda a la autoridad educativa federal incluir contenidos regionales de IA en los programas de formación de maestras y maestros, de modo que el profesorado cuente con habilidades reales para guiar a los estudiantes en el uso ético y eficiente de estas tecnologías. Sin docentes capacitados, cualquier reforma queda en el papel.
La incorporación de la IA en el sistema educativo no es un gesto de modernización ni un capricho tecnológico: es una estrategia para asegurar que Sonora forme parte del siglo XXI con competitividad y equidad. La tecnología no espera. O se adapta el sistema educativo, o queda rezagado un Estado entero.
El argumento más contundente a favor de esta iniciativa es que la IA ya está redefiniendo casi todas las industrias. Así como hace décadas se introdujo la computación básica, hoy entender la IA es esencial. No se trata solo de saber programar, sino de saber colaborar con sistemas inteligentes. Se estima que para 2030, la IA habrá creado millones de empleos que aún no existen. Quien domine estas herramientas tendrá una ventaja competitiva radical. Al enseñar IA en
escuelas públicas y universidades, se democratiza el acceso al conocimiento, evitando que solo una élite tecnológica domine el futuro económico.
Por hoy fue todo. Gracias por su tolerancia y hasta la próxima.
