Columna Olor A Dinero
Feliciano J. Espriella
Partidos en extinción: el PRI se desangra y el PAN agoniza
Martes 9 de febrero de 2026
La oposición vive su mayor crisis histórica: el PRI pierde medio millón de militantes y el PAN está a 14 mil firmas de desaparecer legalmente. Morena crece con una maquinaria que devora padrones completos.
La oposición mexicana no atraviesa una crisis: atraviesa un derrumbe estructural. Una implosión lenta, silenciosa, pero imparable, que está reconfigurando el mapa político nacional con una crudeza que ni los más pesimistas habrían anticipado. Mientras el presidente en funciones de Estados Unidos, Donald Trump, observa el tablero geopolítico con sus propias prioridades, en México las viejas fuerzas políticas se encogen aceleradamente, incapaces de responder a un país que dejó de escucharlas hace años.
El caso del PRI es el más dramático. El partido que durante décadas se proclamó “la casa de la revolución” está hoy en vías de ser un cascarón administrativo sostenido únicamente por inercias burocráticas. En 2023 contaba con 1,411,889 militantes. Hoy conserva apenas 911,069. Una caída brutal de 500,000 afiliados en dos años. Lo alarmante no es solo el tamaño del desplome, sino su ritmo: el 75% de las bajas (379,000 personas) ocurrieron únicamente en 2024, el año en que el electorado mandó un mensaje que la dirigencia priista se niega a descifrar.
Y cuando parecía que el piso ya no podía hundirse más, llegó enero de 2026 con otra sorpresa: 30,000 militantes se fueron en solo un mes. Con una base real cercana a los 860,000, el PRI enfrenta algo más profundo que la pérdida de votos: la evaporación de su identidad social. En estados que fueron sus bastiones —como Baja California Sur y Morelos— hoy no alcanza ni los mil militantes registrados. Son fantasmas territoriales. Siglas sin comunidad. Presencia sin sustancia.
En medio de ese colapso, el dirigente Alejandro Moreno (Alito) prefiere buscar legitimidad en Washington, no en su militancia. Un viaje más orientado a la sobrevivencia personal que a la reconstrucción del partido que encabeza. La cúpula sigue actuando como si el PRI fuera un patrimonio privado, no una institución en coma.
Pero si el PRI se desangra socialmente, el PAN está al borde de un precipicio legal. Su crisis es distinta, pero igual de mortal. El padrón panista al 29 de enero de 2026 es de 274,250 militantes. La ley electoral exige mínimo 260,000 para conservar el registro. Es decir: solo 14,000 personas separan al PAN de la extinción.
El problema no es solo el número, sino el fracaso estruendoso de su intento de salvarse. El partido lanzó una campaña nacional de reafiliación: nuevo logo, rifas de iPhones, eventos, discursos, marketing… y todo para sumar apenas 3,500 nuevos militantes en tres meses. Ni el 1% de su padrón.
El golpe más simbólico lo dieron sus propios referentes históricos: Vicente Fox, Felipe Calderón, Margarita Zavala y Xóchitl Gálvez decidieron no reafiliarse. No dieron discursos grandilocuentes, no generaron rupturas formales, pero su ausencia dijo todo: rechazo, distancia, desdén frente a un proyecto que hace tiempo perdió rumbo. Quienes sí se reafiliaron fueron algunos impresentables —Germán Martínez, Javier Lozano— quienes representan más el pasado oscuro que un futuro posible.
Pero la amenaza crucial no viene de adentro, sino de enfrente. Morena opera una contracampaña quirúrgica basada en una regla simple del INE: en caso de doble militancia, el último registro es el que vale. Bajo ese mecanismo, Morena ha inscrito a 39,852 militantes provenientes de otros partidos, incluidos PRI, PAN, MC, PT y PVEM.
Su objetivo inmediato es evidente: capturar a los 14,000 panistas que constituyen el colchón legal del PAN. Si lo logra, el PAN pierde automáticamente el registro, sin necesidad de elecciones, sin sentencias, sin ruido. Una extinción administrativa.
Lo mismo está ocurriendo con nuevos proyectos como Somos México, al que Morena ya le arrebató casi 40,000 simpatizantes en el tramo final para obtener registro. Con una maquinaria de afiliación que avanza a 33,200 nuevas altas por día, Morena no solo crece: vacía a la oposición.
Así llega la oposición a 2026: desgastada, encogida, sin figuras que la defiendan y con riesgos legales que nunca imaginó enfrentar. El PRI al borde de la irrelevancia social. El PAN en riesgo de muerte institucional.
Mientras tanto, Morena, con una estructura expansiva y operada desde niveles familiares del poder, consolida un ecosistema político donde la competencia electoral se reduce cada día más. La verdadera pregunta ya no es quién ganará las elecciones, sino cuántos partidos llegarán vivos a la boleta.
Por hoy fue todo, gracias por su tolerancia y hasta la próxima.
