Más impuestos a la nómina (ISN) en 2026

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Tomado de www.sergiovalle.mx

German Lohr Granich

Miércoles 21 de enero de 2026

Algunas entidades federativas del país se dieron vuelo con el ISN, impuesto sobre la nómina para 2026. Entre otros, Chihuahua, Baja California Sur, Yucatán y Nuevo León que quiso, pero no pudo.

Este impuesto se cobra en las 32 entidades federativas y oscila en promedio entre el 2 y 4% en muchos casos sobre el monto total de las erogaciones por concepto de remuneraciones al trabajo personal subordinado.

Si bien es cierto dichos incrementos son un respiro para las finanzas públicas estatales también son un lastre al generar fuertes presiones sobre el hombro de las empresas, los futuros emprendimientos y nuevos empleos si los hay.

El ISN que pagan los empleadores en las condiciones recesivas actuales son como una especie de castigo tanto para micro y pequeños como aquellos intensivos en mano de obra, léase las manufacturas, el comercio, y construcción.

Reitero lo de castigo, al menos para los nuevos emprendimientos y para los que ya están pues no hay otra que hacer de tripas corazón dado que estos incrementos se suman a los costos laborales del IMSS, SAT, INFONAVIT, etc.

Si a lo anterior le sumamos las alzas al salario mínimo la cosa se complica cual tormenta perfecta para tirios y troyanos que buscaran salidas en la informalidad o de plano cierran sus puertas como el caso de los 41 mil patrones dados de baja en el IMSS el año pasado.

No hay que dejar de lado que es un impuesto que hace más o menos competitivas a las economías regionales y es además factor decisivo en la atracción de inversiones que tanta falta nos hacen.

Pero bueno para los gobiernos estatales es un buen entradón de recursos propios que en ocasiones llegan a representar más de 1/3 parte de sus ingresos estatales y en caso de que cuenten con empresas intensivas en mano de obra mucho que mejor.

No es nada irracional comentar que muchas pequeñas empresas no hallan la puerta sobre todo aquellas con márgenes estrechos y excesiva tramitología o barreras de entrada que les restan mucho margen de maniobra.

Muchas de ellas se ven obligadas a contratar por temporadas y por honorarios dado los crecientes costos laborales y las bajas ventas en periodos como el actual cuyo PIB no ha crecido al menos en los últimos 7 años de vacas flacas y 4T.

Por otra parte, es importante destacar que al haber diferencias del ISN en las entidades federativas no queda más que apostarle al mejor diseño de política fiscal que permita a las empresas sortear sus impactos.

Lo destaco ya que contar con una buena fórmula de diseño fiscal puede hacer la diferencia que permita no castigar la decisión de nuevos emprendimientos y en consecuencia futuras ampliaciones de plantilla.

Es una tarea pendiente para los tres órdenes de gobierno el contar con mejor diseño fiscal a luz de la revisión del TMEC.

Ahora bien, que mejor que estos incrementos a la nómina se traduzcan y se perciba su retorno en gasto de inversión sea en mejores guarderías, transporte público, capacitación laboral e infraestructura y no para gasto corriente como se acostumbra.

Hay que etiquetarlo y evaluar su impacto anual de ser posible ya que de otra manera es una troya ardiendo en nuestras espaldas.

HE DIXI

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