-El gobierno sueco avanza con ese plan en respuesta al reclutamiento forzado por bandas criminales
-La medida, que podría aplicarse este verano para casos como homicidio o violación agravada, enfrenta la oposición de autoridades policiales y penitenciarias.
Tomado de El Imparcial
Adriana Zarate
Miércoles 28 de enero de 2026
Suecia enfrenta una situación que su propio Ministro de Justicia califica como una “emergencia”.
El aumento de delitos violentos cometidos por menores reclutados por bandas criminales ha llevado al gobierno a proponer un cambio legal histórico: bajar la edad de responsabilidad penal de los 15 a los 13 años para casos graves.
Este plan, que podría entrar en vigor este verano, busca romper la impunidad con la que las redes delictivas utilizan a niños y adolescentes. Sin embargo, la propuesta ha desatado un intenso debate.
Autoridades policiales, penitenciarias y defensores de los derechos infantiles advierten sobre riesgos no deseados, como la captación de infantes aún más jóvenes o la vulneración de derechos fundamentales.
¿Qué propone exactamente el gobierno sueco?
De acuerdo con BBC, el Ministro de Justicia, Gunnar Strömmer, aclaró que no se trata de una reducción general de la edad penal. La medida aplicaría únicamente para “los delitos más graves”. Estos incluyen:
-Homicidio y tentativa de homicidio.
– con explosivos agravados.
-Delitos graves con armas.
-Violación agravada.
Para estos casos específicos, jóvenes de 13 y 14 años podrían ser procesados penalmente. En algunas circunstancias, incluso podrían enfrentar penas de prisión.
El motor del cambio: datos y una promesa política
La decisión se basa en una tendencia preocupante. Datos del Consejo Nacional Sueco para la Prevención del Crimen muestran que el número de delitos registrados vinculados a sospechosos menores de 15 años se duplicó en la última década.
El gobierno actual, que asumió en 2022, llegó al poder con la promesa de combatir el crimen organizado.
Una investigación oficial recomendó a inicios de 2025 bajar la edad a 14 años. Pero el Primer Ministro Ulf Kristersson fue más allá en septiembre, anunciando la reducción a 13 años. Argumentó que los niños están “siendo explotados sin piedad por las redes criminales para cometer delitos graves”.
Tanto para proteger a estos niños como a sus potenciales víctimas, el gobierno está tomando medidas firmes contra este tipo de explotación cínica”, añadió.
La oposición: advertencias desde dentro del sistema
La propuesta se envió para consulta a 126 autoridades y organizaciones. La respuesta fue una ola de críticas fundamentadas:
La Policía Nacional Sueca: Advirtió en noviembre que el cambio podría llevar a que “niños significativamente más jóvenes” sean involucrados por las bandas.
El Servicio de Prisiones y Libertad Condicional: Señaló que el sistema no está preparado para manejar delincuentes tan jóvenes. Dijo que su detención podría violar los derechos del niño y que estos deberían ser atendidos de “otras maneras”.
Críticas políticas: Fredrik Hjulström, un jefe de autoridad local que revisa la propuesta, declaró a la televisora pública SVT que el proyecto de ley carece de “argumentos fácticos”. Sostuvo que los niños deben recibir cuidado, no castigo, y sugirió que la iniciativa busca ganar puntos políticos de cara a las elecciones generales de septiembre.
Abogados especializados: Johan Eriksson, un abogado, coincidió en la necesidad de actuar contra el reclutamiento, pero dijo que bajar la edad penal “probablemente tendría el efecto contrario”.
¿Qué sigue en el proceso?
El gobierno ha reconocido las críticas. Strömmer afirmó este lunes que tomó nota de ellas, pero insistió en que la situación es ahora más urgente.
El proyecto de ley será enviado ahora al Consejo de Legislación de Suecia, un organismo que revisa técnicamente las iniciativas antes de que lleguen al parlamento para su votación final.
La decisión que tome Suecia será observada con atención internacional. Representa el dilema entre endurecer la respuesta penal para proteger a la sociedad y proteger los derechos de los menores, quienes, en muchos casos, son primero víctimas de reclutamiento antes de convertirse en victimarios.
