Columna Olor A Dinero
Feliciano J. Espriella
Aprender a manejar el dinero también es educación pública
Viernes 16 de enero de 2026
Sonora podría dar un paso de fondo: convertir la educación financiera en una herramienta obligatoria de formación desde la infancia hasta la universidad, con sustento legal, docentes capacitados y visión de largo plazo.
Durante décadas, el sistema educativo mexicano ha enseñado muchas cosas útiles, pero ha omitido una de las más determinantes para la vida diaria: saber administrar el dinero. Se aprende a resolver ecuaciones, pero no a hacer un presupuesto; a memorizar fechas históricas, pero no a planear un ahorro. En ese vacío se explica buena parte de la fragilidad económica de millones de familias.
Por eso resulta relevante —y digno de tomarse en serio— el contenido de la iniciativa presentada por la diputada Elia Sahara Sallard Hernández, que busca integrar la educación financiera de manera obligatoria en todos los niveles académicos en Sonora, desde primaria hasta universidad.
No se trata de un exhorto de buena voluntad ni de un discurso decorativo. La propuesta entra al terreno que casi nadie quiere pisar: el de las reformas legales concretas. Plantea modificaciones específicas a la Ley de Educación de Sonora —artículos 13 y 100, además de la creación del artículo 28 Bis— y a la Ley Orgánica del Poder Ejecutivo, con el objetivo claro de que la educación financiera deje de ser opcional y se convierta en política pública obligatoria.
El enfoque es relevante por varias razones. Primero, porque reconoce que el problema no es solo de ingresos, sino de cultura financiera. Ahorrar, planear, consumir con responsabilidad e incluso emprender no son habilidades innatas: se aprenden. Y cuanto antes, mejor.
Segundo, porque la iniciativa no descansa en ocurrencias. Incluye un componente clave: la capacitación formal de los docentes mediante diplomados especializados en educación financiera, con validez oficial y con incentivos laborales reales. Aquí aparece un elemento poco común en las reformas educativas: la “zanahoria”, no solo el garrote. El maestro que se capacite no solo enseñará mejor, también mejorará su propio ingreso.
Tercero, porque la propuesta entiende algo elemental: no se puede enseñar lo que no se domina. Por eso la Universidad de Sonora, a través de su Departamento de Finanzas, jugaría un papel central en el diseño de contenidos, criterios de evaluación y programas de formación. No es menor el dato de que esta iniciativa nace tras casi un año de trabajo técnico entre la diputada y académicos de la UNISON. Aquí hubo método, no improvisación.
Un punto adicional que merece atención es que la reforma no plantea un incremento presupuestal. Se integra dentro de los sistemas existentes, lo cual reduce resistencias y elimina la clásica excusa de la falta de recursos.
En lo personal, conozco a la diputada Sallard desde hace décadas. Antes de la política, trabajó en el sector financiero y más tarde en la iniciativa privada, particularmente en actividades de promoción, construcción y financiamiento de vivienda. Ese recorrido se nota en la iniciativa: hay comprensión práctica del dinero, no solo teoría legislativa.
¿Es una propuesta perfecta? Como toda reforma, será perfectible en su implementación. Pero apunta al fondo del problema y lo hace con sustento legal, técnico y pedagógico. Si Sonora logra que sus niñas, niños y jóvenes aprendan desde temprano a administrar recursos, ahorrar aunque sea poco y planear su futuro, el impacto social será profundo y duradero.
En un país donde manejar el dinero suele aprenderse a golpes, enseñar a manejarlo desde la escuela no es un lujo: es una urgencia.
Me despido con un comercial: sintonicen a las 6:10 AM, “La Caliente” 90.7 FM., el colega y amigo José Ángel Partida me abre un espacio en su noticiero en el que comentaremos con más detalle esta columna. ¡No se lo pierdan!
Por hoy fue todo, gracias por su tolerancia y hasta la próxima.
