Delcy Rodríguez, al tomar juramento como presidenta encargada de Venezuela ante el Parlamento.
Tomado de La Jornada
Ángel González, Especial para La Jornada
Lunes 5 de enero de 2026
Caracas. Delcy Rodríguez se juramentó como presidenta encargada de Venezuela ante la junta directiva de la Asamblea Nacional, que este lunes arrancó una nueva legislatura. Quien fue la vicepresidenta de Nicolás Maduro, conducirá ahora el mismo gobierno bolivariano, pero sin su líder, luego de que éste fue secuestrado por fuerzas militares de Estados Unidos en un sangriento ataque la madrugada del pasado 3.
Rodríguez, abogada de 56 años con estudios de cuarto nivel en Francia y Reino Unido, es la primera mujer en ejercer la presidencia de Venezuela. Dejó claro que se presentó en el acto “como vicepresidenta ejecutiva del presidente constitucional, Nicolás Maduro, a prestar juramento” ante la circunstancia extraordinaria que vive el país. Asimismo, denunció la agresión de Estados Unidos y el secuestro de Maduro y su esposa Cilia Flores.
“Vengo con dolor por el sufrimiento que se le ha causado al pueblo venezolano luego de una agresión militar ilegítima contra nuestra patria; vengo con dolor por el secuestro de dos héroes que tenemos de rehenes en los Estados Unidos de Norteamérica, el presidente Nicolás Maduro y la primera dama de este país, Cilia Flores; vengo con dolor, pero debo decir que vengo también con honor a jurar en nombre de todos los venezolanos y las venezolanas”, expresó ante al presidente del Parlamento, su hermano Jorge Rodríguez.
Delcy Rodríguez juró “no descansar ni un minuto” para garantizar la paz de la república, así como “la tranquilidad espiritual y la tranquilidad económica y social de nuestro pueblo”. Citó a Simón Bolívar para comprometerse a “garantizar un gobierno que dé felicidad social, estabilidad política y seguridad política”.
Llamó a todos los venezolanos a sumarse al juramento “como un solo pueblo” e invitó a todos los sectores políticos y económicos a unirse para “sacar adelante a Venezuela en estas horas terribles de amenaza contra la estabilidad y la paz de la nación”.
Durante el acto, mientras mantenía la mano derecha levantada para jurar, su mano izquierda reposaba sobre la Constitución, que era sostenida por el diputado Nicolás Ernesto Maduro Guerra, el hijo del presidente Maduro, quien un par de horas antes había pronunciado un discurso en la sesión de instalación de la Asamblea Nacional y expresó su “apoyo incondicional” a Rodríguez.
Nuevo Parlamento muestra unidad
Este lunes la Asamblea Nacional, comenzó una nueva legislatura que durará hasta el año 2031 y tendrá su primera sesión ordinaria este martes por la tarde. La junta directiva se mantuvo igual casi en su totalidad: Jorge Rodríguez seguirá como presidente del Parlamento y el diputado Pedro Infante como primer vicepresidente. El único cambio fue en la segunda vicepresidencia, que ocupará ahora la diputada Grecia Colmenares, líder actual de la Juventud del Partido Socialista Unificado de Venezuela, en sustitución de América Pérez.
El discurso de postulación estuvo a cargo de Nicolás Ernesto Maduro Guerra. Sus palabras eran muy esperadas, pues no había hecho una aparición pública desde el ataque estadunidense.
Maduro Guerra aseguró que tanto su padre como “su segunda madre”, Cilia Flores, son “dos grandes seres humanos, cuyo delito es ser revolucionarios que no se venden ni se venderán”. Y les envió un mensaje que puede extenderse al país: “la patria está en buenas manos”.
Con tono emotivo, le ofreció su mano y su respaldo a la presidenta encargada:
“Cuenta conmigo, cuenta con mi familia, cuenta con nuestra firmeza para tomar los pasos correctos al frente de esta responsabilidad que hoy te toca; estamos firmes en unidad absoluta para lograr el objetivo de la paz en Venezuela y de sacar al país adelante y que regresen Nicolás y Cilia”, dijo durante su intervención.
Estas palabras fueron aplaudidas por la gran mayoría de los presentes y tienen mucha carga simbólica, pues muestran que, aunque el presidente estadunidense, Donald Trump, y su secretario de Estado, el cubano-estadunidense Marco Rubio, han dicho que Rodríguez trabajaría bajo la tutela de Washington, tales afirmaciones no han generado ningún gesto de ruptura o división dentro del gobierno venezolano y las fuerzas del chavismo.
De hecho, el ambiente en el Palacio Federal Legislativo estuvo dominado por el consenso en la condena a la agresión y la necesidad de consolidar la unión nacional sobre las diferencias políticas para enfrentar la grave situación que vive hoy el país.
Jorge Rodríguez, presidente ratificado de la Asamblea, prometió encontrar caminos para mejorar el entendimiento político y afirmó que su función “como hombre, como diputado, como presidente de esta Asamblea Nacional, será recurrir a todos los procedimientos, a todas las tribunas y a todos los espacios para lograr traer de vuelta a Nicolás Maduro Moros, mi hermano, mi presidente”.
También pronunciaron discursos los diputados opositores Timoteo Zambrano (Cambiemos), Luis Augusto Romero (Avanzada Progresista) y Stalin González (independiente). Coincidieron en la necesidad de unión y paz y le hicieron exigencias claras al gobierno.
Zambrano pidió liberar a quienes describe como presos políticos y “construir una unidad seria que apunte a un gran pacto nacional que nos permita un acuerdo a 10, 15 o 20 años para darle estabilidad definitiva al país”. Romero respaldó la propuesta de liberar presos y afirmó que el país “no aguanta una revancha más”. Ambos les dijeron a los dirigentes chavistas que el movimiento bolivariano “no puede solo” contra la amenaza que sufre Venezuela hoy.
Por su parte, Stalin González aseveró que el país “no puede seguir dividido ni polarizado” y que las diferencias deben hallar un camino común para “verse las caras y acordar fórmulas de entendimiento”.
Mientras tanto, a pocas cuadras de la sede del Parlamento, en las afueras del Palacio de Miraflores, se mantenía por tercer día consecutivo la tribuna antimperialista con miles de manifestantes que denunciaban la agresión militar contra Venezuela.
