{"id":23002,"date":"2025-01-15T22:42:58","date_gmt":"2025-01-16T05:42:58","guid":{"rendered":"https:\/\/www.regioncuatronoticias.com\/?p=23002"},"modified":"2025-01-15T22:43:00","modified_gmt":"2025-01-16T05:43:00","slug":"el-mayo-zambada-a-dias-de-su-captura-tiene-razon-el-presidente-amlo-los-balazos-son-peligrosos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.regioncuatronoticias.com\/index.php\/2025\/01\/15\/el-mayo-zambada-a-dias-de-su-captura-tiene-razon-el-presidente-amlo-los-balazos-son-peligrosos\/","title":{"rendered":"El \u201cMayo\u201d Zambada a d\u00edas de su captura: \u201cTiene raz\u00f3n el presidente (AMLO). Los balazos son peligrosos\u201d"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>A unos d\u00edas de su rocambolesca captura en Estados Unidos (el 25 de julio \u00faltimo) Ismael el &#8220;Mayo&#8221; Zambada convers\u00f3 con la periodista Mar\u00eda Scherer Ibarra. En el encuentro el capo habl\u00f3 del fentanilo y sobre la relaci\u00f3n pol\u00edtica\u2013narcotr\u00e1fico.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Tomado de Proceso<\/p>\n\n\n\n<p>Por Mar\u00eda Scherer Ibarra<\/p>\n\n\n\n<p>Mi\u00e9rcoles 15 de enero de 2025<\/p>\n\n\n\n<p>En las primeras semanas de diciembre de 2023 Jorge Carrasco, director de Proceso, me llam\u00f3. Ten\u00eda algo para m\u00ed. Le ped\u00ed que lo enviara a mi casa, pero se neg\u00f3. \u201cNecesito que vengas a recogerlo. Tengo que d\u00e1rtelo en la mano\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Fui a verlo al d\u00eda siguiente. Me recibi\u00f3 en la sala de juntas. No hab\u00eda nada para m\u00ed. Me extendi\u00f3 uno de los libros de mi pap\u00e1. Era un ejemplar de El poder: historias de familia. El contacto del Mayo, que 15 a\u00f1os atr\u00e1s hab\u00eda llevado a mi padre a la guarida del capo, estaba de vuelta. A trav\u00e9s de \u00e9l, Zambada me ped\u00eda que le dedicara el libro. Me qued\u00e9 helada.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00bfQu\u00e9 le escribo?<\/p>\n\n\n\n<p>Jorge Carrasco hizo un gesto que no supe descifrar.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Te dejo sola para que lo pienses.<\/p>\n\n\n\n<p>Titubeante, tom\u00e9 la pluma y escrib\u00ed algo m\u00e1s o menos as\u00ed: \u201cPara Ismael Zambada, en memoria de su encuentro con mi padre, un hito del periodismo mexicano. Mar\u00eda\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>A partir de ese intercambio se abr\u00eda la posibilidad de que, como mi padre, yo fuera a conocer a Zambada. Desde ese momento comenc\u00e9 a anotar en una libreta las preguntas que se me ocurr\u00edan al vuelo y otras tantas que surgieron despu\u00e9s de leer montones de notas period\u00edsticas y reportajes sobre el personaje.<\/p>\n\n\n\n<p>Se supon\u00eda que Zambada y Julio Scherer Garc\u00eda se encontrar\u00edan por segunda vez para hacer una entrevista en forma. Busqu\u00e9 las preguntas que le habr\u00eda hecho mi padre. Me entusiasmaba concluir su trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p>En autom\u00e1tico supe que si el Mayo quer\u00eda verme, no era por mis m\u00e9ritos period\u00edsticos. Quer\u00eda conocerme porque soy hija de quien soy. Con toda franqueza, no me import\u00f3 lo m\u00e1s m\u00ednimo. Ser hija de Julio Scherer me ha abierto y me ha cerrado puertas, lo mismo que al resto de mi familia. Con esa naturalidad he abrazado las oportunidades que me han ofrecido y tambi\u00e9n las que me han negado.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo mismo que mi padre, jam\u00e1s pens\u00e9 que, si se concretaba el encuentro, corr\u00eda un riesgo mayor. Como periodista de la Ciudad de M\u00e9xico me s\u00e9 privilegiada, protegida adem\u00e1s por el aura de mi apellido.<\/p>\n\n\n\n<p>Como reportera cubr\u00ed contados asuntos de narcotr\u00e1fico. Alguna vez fui a Guadalajara a hacer un reportaje sobre bienes incautados al Chapo Guzm\u00e1n, casas y negocios, sobre todo. Fui a Sinaloa y escrib\u00ed sobre la podredumbre del campo, vastas zonas de cultivo que se abandonaban para cosechar droga. De eso hace mucho tiempo: no se hab\u00eda normalizado la violencia, no hab\u00eda estallado la aberrante guerra contra el narco, las notas sobre muertos y desaparecidos no eran cosa de todos los d\u00edas. Eso fue antes de los \u201cabrazos, no balazos\u201d, antes de que la primera mexicana ganara la Presidencia pese a que en el gobierno anterior corri\u00f3 la sangre de manera brutal, incluso en estados que antes eran, si no apacibles, bastante quietos.<\/p>\n\n\n\n<p>Al PAN la guerra contra las drogas le cost\u00f3 la Presidencia de la Rep\u00fablica. La negligencia oblig\u00f3 al PRI a entregar la banda; a Morena la desidia de su no-estrategia no le cobr\u00f3 nada. La militarizaci\u00f3n se celebr\u00f3 como si no fuera el batall\u00f3n que queda en la \u00faltima trinchera. Todav\u00eda fingimos que esta guerra no est\u00e1 perdida.<\/p>\n\n\n\n<p>No sab\u00eda si volver\u00eda de este viaje y ser\u00eda capaz de comprender mejor la violencia que se extiende y recrudece por M\u00e9xico. Pero s\u00ed entender\u00eda mejor qui\u00e9n es y c\u00f3mo piensa uno de sus protagonistas: Ismael Zambada. Sobre todo, quer\u00eda interpretar la extra\u00f1a relaci\u00f3n entre Julio Scherer Garc\u00eda y el Mayo. Sab\u00eda qu\u00e9 le dio Zambada a mi padre. Me faltaba la otra parte de la historia.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>*&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; *&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; *<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Tres o cuatro veces por semana, los domingos sin falta, iba a visitar a mi pap\u00e1. Otras tantas, d\u00edas de suerte, nos top\u00e1bamos en Proceso. Aquella tarde de febrero de 2010 lo acompa\u00f1aban algunas de mis hermanas en la biblioteca de su departamento, llena de recuerdos de mi madre, con una amplia y luminosa vista al parque de La Bola. Comimos juntos y, en la sobremesa, mi pap\u00e1 solt\u00f3 la bomba.<\/p>\n\n\n\n<p>Hab\u00eda recibido un misterioso mensaje en la redacci\u00f3n de la revista. Ismael Zambada quer\u00eda verlo para conversar. Mi pap\u00e1 pidi\u00f3 una semana para meditarlo. Hicieron falta s\u00f3lo un par de d\u00edas para que resolviera.<\/p>\n\n\n\n<p>Se encontrar\u00eda con el intermediario en un sitio espec\u00edfico, el d\u00eda y a la hora convenidas por ambos. Luego se internar\u00eda en alg\u00fan paraje serrano para entrevistarlo. \u201c\u00bfEn serio?\u201d S\u00ed, era en serio. No sab\u00eda a d\u00f3nde ir\u00eda, cu\u00e1ndo regresar\u00eda y no nos pod\u00eda decir qui\u00e9n lo conducir\u00eda. \u201cPero no se preocupen. Voy a estar bien\u201d. Sab\u00edamos que era in\u00fatil pedirle a mi pap\u00e1 que no se arriesgara. Nadie se hubiera atrevido, adem\u00e1s. No hubiera sido justo regatearle una oportunidad as\u00ed en ese momento de su vida, rebasados los 80 a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Se fue. Durante los siguientes d\u00edas, mis hermanos y yo lo esperamos con angustia. Nos llam\u00e1bamos unos a otros.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00bfSabes algo?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Nada.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi padre regres\u00f3 d\u00edas m\u00e1s tarde, exultante. Nos platic\u00f3 algunos pormenores de aquella ins\u00f3lita conversaci\u00f3n y se encerr\u00f3 varios d\u00edas a escribir, desasosegado. Durmi\u00f3 poco, pero estaba lleno de energ\u00eda. El 4 de abril de 2010 public\u00f3 la memorable cr\u00f3nica con el mayor narcotraficante de M\u00e9xico. La edici\u00f3n de Proceso se agotaba conforme se reimprim\u00edan y exhib\u00edan ejemplares en los anaqueles.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>*&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; *&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; *<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Transcurrieron las semanas. Mis notas comenzaron a hacerse viejas. Lleg\u00f3 2024 y Carrasco y yo a\u00fan no ten\u00edamos noticias. Pens\u00e9 que el asunto se hab\u00eda cebado. Entre el instante en el que apareci\u00f3 el contacto y mi padre vol\u00f3 rumbo al norte pasaron s\u00f3lo unos cuantos d\u00edas. En mi caso el tiempo corri\u00f3 hasta que, incluso, dej\u00e9 de pensar en el Mayo.<\/p>\n\n\n\n<p>A principios de julio se apareci\u00f3 de nuevo el intermediario en Proceso. \u201cEl se\u00f1or\u201d agradec\u00eda la dedicatoria del libro y me esperaba para conversar. Propusimos una fecha muy pr\u00f3xima que aceptaron sin contratiempos. Recuper\u00e9 mis notas y recobr\u00e9 la emoci\u00f3n. Adem\u00e1s de las preguntas de la entrevista, me hice otras tantas a m\u00ed misma: \u00bfPor qu\u00e9 querr\u00eda verme Zambada? \u00bfPor qu\u00e9 hab\u00eda pospuesto meses el encuentro? \u00bfQu\u00e9 quer\u00eda de m\u00ed? \u00bfQu\u00e9 quer\u00eda yo de \u00e9l?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>*&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; *&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; *<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Salgo hacia el aeropuerto de la Ciudad de M\u00e9xico un domingo muy temprano. Pese a que es verano, hace fr\u00edo. Llevo una chamarra gruesa encima de un su\u00e9ter cerrado, abajo una playera ligera, jeans y unas botas de senderismo que me parecen apropiadas, no s\u00e9 por qu\u00e9. Tal vez porque ignoro qu\u00e9 suelo voy a pisar, literal y metaf\u00f3ricamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Con el contacto platicamos sin parar durante la espera y el vuelo. Al aterrizar nos espera una persona en la zona de llegadas. Alto, fornido y hosco, nos indica que lo sigamos. Tambi\u00e9n est\u00e1 el intermediario, el mismo que encamin\u00f3 a mi padre, con quien fue y vino, entero. Tengo la certeza de que tambi\u00e9n volver\u00e9 intacta.<\/p>\n\n\n\n<p>Abordamos un autom\u00f3vil que nos conduce a un centro comercial. Tras una breve espera, se apareja otro veh\u00edculo: una camioneta de modelo reciente. Quiz\u00e1 por nervios, hago una pregunta tras otra y prolongo la conversaci\u00f3n con el nuevo conductor que, en contraste con el primero, es extrovertido.<\/p>\n\n\n\n<p>No tenemos cubiertos los ojos, pero para m\u00ed da casi lo mismo: el paisaje, \u00e1rido y seco, se extiende durante kil\u00f3metros. Adem\u00e1s, soy citadina: me cuesta distinguir un cerro de un monte.<\/p>\n\n\n\n<p>La camioneta serpentea por parajes demasiado similares entre ellos. La velocidad var\u00eda, de modo que cuesta tratar de calcular qu\u00e9 distancia hemos recorrido. Adem\u00e1s, recapacito, \u00bfpara qu\u00e9? No voy a decir en d\u00f3nde estuve, as\u00ed que dejo de intentar medir el tiempo y me dedico a observar los alrededores para buscar algo que me llame la atenci\u00f3n y conversar con nuestros interlocutores.<\/p>\n\n\n\n<p>No s\u00e9 cu\u00e1nto tiempo falta y no pienso quejarme. No tuve que esperar una noche, como los dos periodistas que estuvieron con Zambada antes que yo: Julio Scherer y Diego Enrique Osorno. No tuve que pasar una noche en vela, ansiosa, en v\u00edsperas de la reuni\u00f3n. Cada minuto que pasa es un minuto menos para conocer al Mayo.<\/p>\n\n\n\n<p>En su cr\u00f3nica sobre su encuentro con Ismael Zambada, Osorno invoca a Julio Scherer como se implora a un santo que interceda por uno para esquivar las dificultades. Hago lo mismo. No es una entrevista f\u00e1cil. El Mayo es de humo. Tres veces han estado las Fuerzas Armadas cerca de capturarlo, tres veces ha escapado. Ha vivido oculto, al margen de la ley, pero con el peligro sopl\u00e1ndole el cuello. Los narcotraficantes como \u00e9l despiertan el morbo, pero la paz no es posible sin su concurso. No es a punta de ca\u00f1\u00f3n como se les va a someter. Los periodistas estamos obligados a saber, a informar sobre ellos.<\/p>\n\n\n\n<p>Osorno sostiene que el periodismo es personal. Esta historia lo es para m\u00ed. Julio Scherer Garc\u00eda fue un hombre que impactaba a las personas, para bien o para mal. Sab\u00eda penetrar en lo hondo. Estaba segura de que hab\u00eda dejado una profunda impresi\u00f3n en Zambada. Pronto sabr\u00eda que no me equivoqu\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>El chofer suelta el acelerador. Los caminos m\u00e1s estrechos obligan a bajar la velocidad. Se siente que nos acercamos. Repaso algunas de las preguntas anotadas en mi libreta, en desorden. \u00bfEs vida su vida? Como uno de los grandes generadores de violencia en el pa\u00eds, \u00bfde qu\u00e9 maneras puede ayudar a devolver la paz? Tacho algunas cosas. Reescribo. Sinaloa es (era) arquetipo de la pax narca. \u00bfC\u00f3mo mantuvo esa paz relativa, simulada? \u00bfOdia m\u00e1s a sus rivales que a la autoridad? \u00bfPiensa alguna vez en las v\u00edctimas del narcotr\u00e1fico y de la sanguinaria pol\u00edtica antidrogas que inici\u00f3 Calder\u00f3n y que contin\u00faa regando muertos y desaparecidos hasta hoy?<\/p>\n\n\n\n<p>En este pa\u00eds que compartimos, que tambi\u00e9n es el suyo, casi un centenar de personas son asesinadas cada d\u00eda y m\u00e1s de 20 desaparecen sin dejar rastro.<\/p>\n\n\n\n<p>Pienso en los vuelcos que da la vida: Genaro Garc\u00eda Luna, el \u201csuperpolic\u00eda\u201d \u2013preso en Estados Unidos desde 2019 por colaborar con el narco\u2013, estall\u00f3 cuando supo de la entrevista de mi padre con el Mayo. En un desplante, dijo que iba a interrogarlo. No habr\u00eda obtenido nada. En su momento, mi padre decidi\u00f3 que, al relato de los pormenores de su viaje, no lo acompa\u00f1ar\u00edan pistas sobre la guarida del poderoso capo. \u201cEvitar\u00eda los datos que pudieran convertirme en un delator\u201d. Con el mismo criterio escribo yo, sin saber que mi determinaci\u00f3n ser\u00eda irrelevante.<\/p>\n\n\n\n<p>Con las piernas a punto de entumecerse, por fin llegamos. Me desabrocho el cintur\u00f3n de seguridad, agradezco al conductor y estoy por tomar mis cosas cuando nos ordena que dejemos las mochilas en el veh\u00edculo. Lo mismo que tel\u00e9fonos, plumas y libretas. La instrucci\u00f3n me inquieta.<\/p>\n\n\n\n<p>Paramos frente a una reja. El sol nos pega de frente. Mientras estacionamos, veo a Ismael Zambada en el \u00faltimo de los escalones de un zagu\u00e1n. Me sorprende su delgadez. La fotograf\u00eda m\u00e1s reciente de \u00e9l es (era) la que se tom\u00f3 junto a mi padre, que muestra a un hombre corpulento y provocador. \u00c9l describi\u00f3 a un tipo recio, que sobrepasaba el 1.80 de estatura, \u201ccon un cuerpo como una fortaleza\u201d. Claro que han pasado m\u00e1s de 14 a\u00f1os. Ahora tiene 74. Ismael Zambada viste pantal\u00f3n y zapatos deportivos y una playera polo, marca Boss.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos saludamos de mano. El Mayo nos encamina. Su andar es lento y cuidadoso. Arrastra un poco una pierna. Nos sentamos en el antecomedor, en un espacio semiabierto. Hay otras personas, pero no nos las presenta.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos sentamos a la mesa: yo en la cabecera, el Mayo a mi derecha. Las cocineras nos ofrecen un desayuno copioso. Hay caf\u00e9, jugos, fruta, machaca, reques\u00f3n, frijoles, salsas, tortillas hechas a mano y algunas cosas m\u00e1s. Zambada est\u00e1 de buen humor, suelto. Nos habla sobre sus padres, su infancia al lado de sus hermanos, la vida en el monte. Le pregunto por su salud. Acabo de leer que la DEA y otras agencias norteamericanas reportaron que est\u00e1 muy enfermo, diab\u00e9tico y con c\u00e1ncer.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00bfUsted c\u00f3mo me ve?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Muy flaco, pero bien. \u00bfQu\u00e9 le pas\u00f3 en la pierna?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00bfQuiere ver?<\/p>\n\n\n\n<p>Ismael Zambada se levanta el pantal\u00f3n por encima de la rodilla derecha. La atraviesa una cicatriz gruesa, m\u00e1s clara que su piel. Lo han operado. Se ha roto el f\u00e9mur dos veces y se ha sometido a un proceso de rehabilitaci\u00f3n. Iba bien, hasta finales de enero.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00bfQu\u00e9 pas\u00f3?<\/p>\n\n\n\n<p>Perd\u00ed el equilibrio. Me ca\u00ed, y a empezar otra vez con la terapia. Apenas estuvo aqu\u00ed el doctor.<\/p>\n\n\n\n<p>Se acomoda el pantal\u00f3n y cambia de tema abruptamente. No s\u00e9 por qu\u00e9 me asombra que no sea malhablado, como suelen ser los norte\u00f1os. O no lo es frente a m\u00ed y otras mujeres.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Su padre&#8230; \u2013enuncia, mientras se golpea fuerte y repetidamente el pecho, a la altura del coraz\u00f3n, con el pu\u00f1o apretado, como quien quiere mostrar m\u00e1s que un gran aprecio, un lazo, incluso.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Cu\u00e9nteme, \u00bfde qu\u00e9 hablaron?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Hablamos mucho de la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Eso lo s\u00e9. \u00bfPero qu\u00e9 le dijo?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Me dijo cosas sobre la familia. Le voy a mostrar algo&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>Terminamos de comer, sin prisa. Intercambiamos an\u00e9cdotas sin importancia. Cuenta que duerme poco. Se levanta a las cuatro de la madrugada para pasear por el monte. M\u00e1s tarde el calor lo hace imposible.<\/p>\n\n\n\n<p>Satisfechos, salimos detr\u00e1s de Zambada. Desorientada, sigo a los dem\u00e1s a trav\u00e9s de un rancho de \u00e1rboles frutales. Al frente hay una casa peque\u00f1a, de una sola planta. Su due\u00f1o abre la puerta y hace un adem\u00e1n para que nos adelantemos. Entramos a un recibidor. A la derecha, destacan dos fotograf\u00edas en blanco y negro. Son sus padres. De frente a la izquierda, cuelga la pintura de un hombre. \u201cMi compadre\u201d (no es el Chapo), se\u00f1ala. Abajo, enmarcada, una frase de Mahatma Gandhi sobre el pacifismo que no retengo y el Salmo 91, que se refiere a la confianza en el cuidado de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>En seguida, me estremece lo que veo: sobre un caballete de madera clara, una pintura colorida de trazos gruesos representa a Zambada y a mi padre, la mano del primero sobre el hombro de \u00e9l. Estoy turbada, no s\u00e9 qu\u00e9 decir. Alcanzo a preguntar:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00bfQui\u00e9n la hizo?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Me la regal\u00f3 un amigo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00bfPor qu\u00e9 tiene aqu\u00ed a Gandhi? \u2013balbuceo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Porque soy pacifista.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00bfUsted?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Lo soy. Yo s\u00f3lo me protejo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLa paz no se dice, la paz se hace\u201d, le contest\u00f3 Zambada a Osorno en su encuentro. En estos tiempos no se dice, mucho menos se hace.<\/p>\n\n\n\n<p>Pasamos a una sala sencilla, de sillones altos. Si me recargo hasta atr\u00e1s, mis pies apenas tocan la alfombra. Zambada y yo ocupamos el sill\u00f3n m\u00e1s grande, de tres plazas. Miro un cuadro, mucho mejor logrado, tambi\u00e9n del Mayo. Lleva la misma ropa que en la famosa fotograf\u00eda: camiseta polo caf\u00e9, pantal\u00f3n de mezclilla y gorra negra. Pero en \u00e9sta posa solo. Mi padre no aparece.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00bfY \u00e9sa?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00c9sa la pint\u00f3 Vicente (el Vicentillo, su hijo).<\/p>\n\n\n\n<p>Las siguientes dos horas hago todas las preguntas que llevo preparadas, m\u00e1s otras que salen al vuelo. Ismael Zambada esquiva la mayor\u00eda de ellas. Otras las responde con monos\u00edlabos. Es in\u00fatil insistir; \u00e9l habla o calla conforme quiere. Cuenta de su colecci\u00f3n de sombreros, los mejores de ellos adquiridos en distintas ciudades de Texas. Manda pedir uno, blanco, alto. Se lo cala y se lo quita en el acto.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Don Julio me dijo que estaba mejor con la gorra.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013S\u00ed, lo cont\u00f3 en su cr\u00f3nica.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1 su cuerpo y su cabeza ahora son peque\u00f1os para ese fabuloso sombrero, pero una d\u00e9cada atr\u00e1s le hubiera quedado bien.<\/p>\n\n\n\n<p>A mi padre apenas le mencion\u00f3 a Vicente Zambada Niebla, su hijo y supuesto heredero del c\u00e1rtel, quien testific\u00f3 en el juicio por narcotr\u00e1fico contra Joaqu\u00edn el Chapo Guzm\u00e1n y, se presume, se convirti\u00f3 en testigo protegido. Desde 2021 no se encuentra bajo custodia del Departamento de Prisiones de Estados Unidos. Zambada no quer\u00eda hacer ninguna declaraci\u00f3n que pudiera afectarle al Vicentillo en el juicio.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Lo extra\u00f1o todos los d\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Como miles de familias extra\u00f1an a sus hijos, muertos y desaparecidos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Conozco ese dolor.<\/p>\n\n\n\n<p>El Mayo habla de sus ranchos, sin grandilocuencia. Si uno no supiera nada de \u00e9l, pensar\u00eda que es un agricultor y un ganadero adinerado.<\/p>\n\n\n\n<p>El fentanilo\u2026 eso s\u00ed no. Aqu\u00ed no van a encontrar una sola tiendita que sea m\u00eda. El fentanilo es muy peligroso.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00bfY las tiendas de Culiac\u00e1n? \u00bfY los laboratorios que se han desmantelado en varias zonas de Sinaloa?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013No son m\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00bfDe qui\u00e9n son?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Les digo que no son m\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>Zambada se encoje de hombros y cambia el tema: describe el ganado que pasta en sus tierras, sus cultivos en las incontables hect\u00e1reas que le pertenecen. Si volvemos al tema del narco, suena como algo ajeno a \u00e9l.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En alg\u00fan momento ofrece un mezcal de Durango. Sin interrumpir la conversaci\u00f3n, vierte el alcohol en tres vasitos de una botella de vidrio, sin etiqueta.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00bfQu\u00e9 piensa de la estrategia de \u201cabrazos no balazos\u201d de L\u00f3pez Obrador? \u00bfEs mejor estrategia que la de Calder\u00f3n?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Tiene raz\u00f3n el presidente. Los balazos son peligrosos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00bfQu\u00e9 tan enredado est\u00e1 el gobierno con el narco? \u00bfQu\u00e9 tan firme es la relaci\u00f3n entre ambos?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Conozco a gente metida en todos lados. En la polic\u00eda municipal, en la estatal, en la federal.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00bfGobernadores?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Ah\u00ed hay de todo. Unos s\u00ed, otros no.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Seg\u00fan la prensa\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013La prensa dice mentiras. Puras mentiras.<\/p>\n\n\n\n<p>Zambada repite esa respuesta m\u00e1s de una vez.<\/p>\n\n\n\n<p>De manera repentina se pone de pie y pide que lo acompa\u00f1e. Cruzamos algunas veredas y se\u00f1ala un porche con un comedor y unas mecedoras.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Aqu\u00ed estuvimos \u2013afirma y apunta el dedo hacia el descampado.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00bfCon mi pap\u00e1?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Ah\u00ed mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos sentamos y conversamos sobre sus relaciones, amistades y odiosidades. No manifiesta nada que no sepamos.<\/p>\n\n\n\n<p>La conversaci\u00f3n se ha extendido por varias horas. Regresamos a la casa donde desayunamos. En la casa hay una pared tapizada con dibujos enmarcados. Retratos, animales, paisajes naturales. Son obras que el Vicentillo mandaba cada mes a su madre acompa\u00f1ando cada una de sus cartas. La se\u00f1ora de Zambada me muestra un Cristo en su rec\u00e1mara que tambi\u00e9n pint\u00f3 \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00e9 que no voy a poder retener cada una de las respuestas del Mayo, o todos sus gestos y actitudes, as\u00ed que los dejo ir. Le pregunto si ha valido la pena la vida que ha llevado.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00bfPor qu\u00e9 no?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Porque est\u00e1 llena de muerte.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Que yo sepa as\u00ed terminan las vidas de todos.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s, con el Mayo nos encaminamos al cementerio familiar. En esta guerra enterrar a los muertos es un privilegio. Miles siguen buscando a los suyos, reabriendo una herida que no ha de sanar mientras no haya unos restos a los cuales asirse. En una decena de l\u00e1pidas id\u00e9nticas reposan los Zambada. Meses despu\u00e9s leer\u00e9 en los peri\u00f3dicos que el sacramental fue parcialmente incendiado durante los feroces enfrentamientos en varios municipios de Sinaloa.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos despedimos. Prometemos que nos volveremos a ver. Entonces s\u00ed dar\u00e1 una larga entrevista.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00bfLe gustaron los tamales?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013C\u00f3mo no.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Le voy a mandar.<\/p>\n\n\n\n<p>Dos semanas y d\u00edas despu\u00e9s, el 25 de julio de 2024, Ismael el Mayo Zambada es abducido y trasladado al aeropuerto de Santa Teresa, Nuevo M\u00e9xico, tras una oscura operaci\u00f3n realizada sin el conocimiento ni el consentimiento del gobierno mexicano.<\/p>\n\n\n\n<p>No volver\u00e9 a ver a el Mayo, pero tengo otra parte de la historia: recluido el Vicentillo en Chicago, las autoridades estadunidenses le hicieron creer que su padre y su imperio criminal estaban a punto de derrumbarse. Vicente Zambada imagin\u00f3 a su viejo, d\u00e9bil, sometido como \u00e9l a un encierro insoportable. Estuvo abatido hasta que, de manera inesperada, lleg\u00f3 a sus manos Proceso y observ\u00f3 en su portada a un hombre erguido, con la barbilla apuntando arriba y el pecho hacia afuera. La fotograf\u00eda de su padre era la de un hombre que no se da por vencido. El \u00e1nimo del v\u00e1stago se fue para arriba. Es todo lo que s\u00e9. Y es posible que sea todo lo que voy a saber.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/www.proceso.com.mx\/nacional\/2025\/1\/15\/el-mayo-zambada-dias-de-su-captura-tiene-razon-el-presidente-amlo-los-balazos-son-peligrosos-343813.html\">https:\/\/www.proceso.com.mx\/nacional\/2025\/1\/15\/el-mayo-zambada-dias-de-su-captura-tiene-razon-el-presidente-amlo-los-balazos-son-peligrosos-343813.html<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A unos d\u00edas de su rocambolesca captura en Estados Unidos (el 25 de julio \u00faltimo) Ismael el &#8220;Mayo&#8221; Zambada convers\u00f3 con la periodista Mar\u00eda Scherer Ibarra. En el encuentro el capo habl\u00f3 del fentanilo y sobre la relaci\u00f3n pol\u00edtica\u2013narcotr\u00e1fico. 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